Opinión
Feijóo en la casa de Bernarda Alba

Por Noelia Adánez
Jefa de Opinión y de Feminismos
A la pregunta de si es feminista formulada por el periodista Aimar Bretos, Alberto Núñez Feijóo podía haber contestado con un clásico y desafectado: “soy partidario de la igualdad entre hombres y mujeres”, pero decidió arriesgar una respuesta más personal. Afirmó que lo es por la extemporánea razón de haber “crecido en una casa rodeado de mujeres”.
Si yo hubiera sido Aimar Bretos, le habría preguntado al Sr. Feijóo por qué piensa él que la casa en la que se crio estaba llena de mujeres y dónde estaban los hombres de su familia mientras tanto. Ese reparto de roles y espacios -el doméstico y de los trabajos reproductivos y de cuidados para ellas y el público y del trabajo remunerado para ellos- describe un mundo patriarcal que es, precisamente, el que el feminismo lleva más de dos siglos intentando impugnar.
La historia y la literatura están llenas de casas organizadas y sostenidas bajo la lógica patriarcal. En nuestro acervo cultural tenemos muy presente la de Bernarda Alba -cuya dramaturgia Lorca nunca llegó a ver representada-, e impresas en nuestros corazones y en nuestros cerebros aquellas palabras sentenciosas de Amelia: “Nacer mujer es el mayor castigo”.
Feijóo no se crio en un entorno feminista por haberlo hecho rodeado de mujeres, sino en uno quintaesencialmente patriarcal en el que a buen seguro habría mujeres que tendrían anhelos de libertad y otras que no los tendrían. Y quién sabe si no habría también, como en la casa que Bernarda regentaba con su femenina y sin embargo patriarcal mano de hierro, una atmósfera de competencia opresiva.
Que en un lugar haya mujeres (sea una casa o un periódico o un parlamento) no quiere decidir que ese lugar rezume feminismo, ni remotamente. Y ni por asomo el contacto con mujeres te hace adoptar una posición feminista ante la vida. Eso solo ocurre cuando uno o una se convencen de que hay que corregir las desigualdades de género y facilitar la emancipación de las mujeres, a quienes el patriarcado ha tratado históricamente como subalternas.
Dijo Feijóo que es consciente de la brecha de género. ¿Y cómo no va a serlo? La cuestión es qué piensa hacer al respecto, porque ni la brecha de género ni ninguna de las otras muchas formas en las que el patriarcado genera las condiciones para que nos exploten, nos abusen, nos maltraten y nos ninguneen, las van a resolver quienes en lo que están ahora mismo es en limitar nuestros derechos.
Y es que preguntado el líder del Partido Popular y candidato a la presidencia del Gobierno por el tema del aborto, su respuesta no deja lugar a dudas. Su partido acata la sentencia del Constitucional por lo que, en sus propias palabras, Feijóo “se compromete a que una mujer que quiera realizarse una interrupción voluntaria del embarazo pueda hacerlo con los mejores médicos”.
El Sr. Feijóo sustituye así de manera intencionada la reivindicación feminista tradicional “aborto libre y gratuito”, es decir, de preferencia en la pública, por aborto con los mejores médicos. La cuestión aquí es que hay que encontrar a esos médicos, lo que en la pública se ha convertido en una tarea abocada al fracaso en un porcentaje muy alto. Y si no hay médicos que quieran hacerlo porque les plantea un problema moral o, simplemente, un sobreesfuerzo, nadie les puede obligar, remarcó el candidato Feijóo. Sobre planificar los servicios de tal manera que, con independencia de la supuesta objeción de conciencia de los médicos se asegure la prestación de este servicio, guardó silencio.
Que las administraciones se nieguen a entregar los registros de objetores es el principal problema que tenemos en las autonomías en las que el PP gobierna. De poco sirve que Feijóo diga que él y su partido acatan la sentencia del Constitucional y aceptan la Ley de 2010 cuando en Madrid, por ejemplo, Isabel Díaz Ayuso se ha negado a facilitar los listados que tiene la obligación legal de entregar según la reforma de 2022. La presidenta madrileña, por si alguien tenía dudas al respecto, manifestó su posición sobre el aborto en sede parlamentaria hace ahora justo año cuando ordenó contundente: "váyanse a otro lado a abortar". Pero ¿a qué lado? ¿Quieren los dirigentes del PP que volvamos a viajar a Londres o en qué otros destinos están pensando? Estaría muy bien que aclararan este extremo.
Y para terminar de fijar su posición, el Sr. Feijóo ha afirmado que es contrario a que las jóvenes de entre dieciséis y dieciocho años puedan abortar libremente prescindiendo del permiso de sus progenitores.
En España la edad de consentimiento sexual es, según la Ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual, de dieciséis años. Es de sentido común que el derecho al aborto se pueda ejercer libre de tutelas a partir de esa misma edad. Porque el embarazo de una mujer y su interrupción, lejos de la muy patriarcal visión que se desprende de las palabras del Sr. Feijóo, quien habla del aborto como una “decisión irreversible y trascendental”, es un ejercicio de autonomía de las mujeres, un derecho que exigimos que nos dejen ejercer libremente, con garantías. Y por supuesto, exigimos que no se nos tutele ni estigmatice.
El PP de hoy, el de Feijóo y Ayuso, el aliado de los ultras de Vox, quiere con relación al aborto lo mismo que quería el PP de Rajoy en 2010, cuando estaban en la oposición y recurrieron la Ley de Plazos ante el Tribunal Constitucional; y lo mismo que quería el ministro Gallardón cuando intentó una reforma cuatro más tarde. Buscan limitar nuestro derecho al aborto hurtándonos la posibilidad de ejercerlo en la pública, limitando los plazos, estigmatizando nuestra sexualidad. Y quieren hacerlo por la puerta de atrás a pesar de que es evidente su posición y cristalinas sus intenciones.
Que nuestro voto le quite la razón a Magdalena, la segundona de Bernarda, quien cuando su hermana Amelia lamentaba su condición de mujer, apostillaba: “Y ni nuestros ojos si quiera nos pertenecen”. Para no ver lo que quieren hacer las derechas con el aborto hay que estar pero que muy ciegas, como habría que estarlo para no darse cuenta de que hace ya tiempo que cada vez se habla menos de las mujeres y sus derechos. Así que si ahora Feijóo anuncia que suprimirá el Ministerio de Igualdad, al Presidente que decidió vaciar de contenido esta cartera tampoco le debería extrañar. ¿Recuerdan el debate sobre la constitucionalización del aborto? ¿Recuerdan en lo que quedó? Pues eso.


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