Opinión
Feijóo contra Rajoy

Por Anibal Malvar
Periodista
-Actualizado a
Siempre le queda a uno la duda de si Alberto Núñez Feijóo no es muy inteligente o considera poco inteligentes a sus votantes. En su última ofensiva exigiendo al Gobierno de Pedro Sánchez la inmediata expulsión de los menores que arribaron a Ceuta en la reciente desbandá, Feijóo no sabe, no quiere saber o manipula que fue Mariano Rajoy quien aprobó la Ley Orgánica 8/2015 que ampara a estos chavales. Que impide expulsarlos por las buenas antes de estudiar su situación caso a caso.
Tenía Rajoy mayoría absoluta en 2015 cuando sacó adelante esta norma. Que, además, impulsó su propio Gobierno. El 28 de mayo de 2015, el Congreso llevó a pleno el proyecto de Ley Orgánica en primera lectura con 185 votos a favor, 15 en contra y 113 abstenciones. Los 185 apoyos fueron emitidos por los diputados del Partido Popular. PSOE, PNV, CiU, Izquierda Plural y UPyD se abstuvieron porque habían ignorado sus enmiendas. Solo ERC, BNG y algunos parlamentarios del Grupo Mixto votaron en contra, por razones también legítimas que hoy no vienen al caso.
O sea, que el brillante Feijóo no está con su postura intentando derogar el sanchismo, como gusta de anunciar, sino el marianismo. Sería divertido si no estuviéramos hablando de vidas de niños y niñas. Muchas de ellas, huyen de la ablación o de matrimonios forzosos en sus países de origen. Los niños, de la explotación sexual o laboral, entre otras causas. Podría apostar las manos con las que escribo a que casi ninguno de ellos puede regresar a una familia o a un país en los que no se sientan amenazados. Eso también es lo que no cuenta, o no sabe, el insurrecto Alberto Núñez-Fakejóo.
La verdad, uno le recomendaría a Feijóo, para que no aireara tanto sus indigencias intelectuales, que se limitará a plagiar el discurso que en su momento elevó a los altares monclovitas a su predecesor José María Aznar, a quien le bastó, por hartazgo de los españoles, con repetir cacatueramente lo de "¡Váyase, señor González!". Con la docta ayuda de Miguel Tellado y Cuca Gamarra, tras noches de sesudas meditaciones, quizá podrían idear un "¡Márchese, señor Sánchez!", para que no pareciera un plagio. Y seguro que Sánchez se marcharía.
Entre las imágenes más bellas que he visto en mucho tiempo, recuerdo la de ese guardia civil que se había echado al mar para salvar a un bebé que iba atado a la espalda de su madre, y un fotógrafo lo captó en la playa empapado y sonriente, emocionado y acunando al niño o niña entre sus musculosos brazos. Tras esta última arribada, se podría diseñar una hermosísima exposición de fotografías con nuestros policías, guardias civiles, militares y legionarios sacando amorosamente a la playa a menores llorosos y aterrorizados. No estaría mal colgar esta muestra en Génova 13 para que Feijóo la viera cada vez que acuda a su despacho reformado con dinero negro. Aunque cabe la posibilidad de que vendiera las fotos para financiar en opaco su futura campaña electoral. Pero considero que vale la pena asumir el riesgo.
Feijóo nunca supo que Marcial Dorado era un narcotraficante cuando veraneaba en su yate con una manchita blanca muy homoerótica plantada en el omóplato. Y achacó ese desconocimiento a que entonces no existían ni internet ni los teletipos. Ahora que ya incluso podría ayudarse de la inteligencia artificial, sorprende que quiera saltarse una de las normas (aunque incompleta) más humanas que instituyó su ex jefe y paisano Mariano Rajoy. Quien, además, reformaba para bien otra ley dictada en 2000 por el Gobierno de Aznar.
La crueldad de Feijóo con los niños es manifiesta. Hace apenas seis meses, declaró en una entrevista con Susanna Griso: "Las [películas] de Torrente las tengo que ver en casa, porque mi hijo creo que se ha visto casi todas". Su chaval tenía nueve años y las películas están catalogadas para mayores de 16 o 18, según la entrega. Si yo fuera niño y este señor gobernara, huiría de España en patera.

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