Opinión
El feminismo no ha conseguido nada

Por Jule Goikoetxea
Filósofa y profesora de la EHU
Estamos en el año XII de la revolución feminista. Los fascistas de todo el continente americano y europeo están prohibiendo el aborto y proponiendo en ciertos Estados la pena de muerte para las mujeres que aborten.
Están prohibiendo la salud reproductiva, la educación sexual, dificultando el acceso a la sanidad a las mujeres en general y especialmente a las personas trans y no binarias, a quienes les están quitando los permisos de conducir y los pasaportes para matarlos civilmente. Pero nada de esto tiene que ver con el feminismo. Y por eso Mr. Pedophile ha prohibido el uso de palabras como "feminismo", "equidad", "diversidad" e "igualdad" en toda la administración imperial estadounidense.
Que estén montando campos de adoctrinamiento para educar a la juventud en el matrimonio por todo el globo, de Texas a Shanghái, y que la Iglesia católica, Hazte Oír, el Opus Dei y Vox organicen desde hace años foros y planes transnacionales junto con los líderes económicos y políticos de América Latina y África para la expansión de la agenda antifeminista en contra de los derechos de las mujeres tampoco tiene nada que ver con el feminismo. Y mucho menos el hecho de que las mujeres estén identificando la violencia que durante décadas ha sido naturalizada, que las denuncias judiciales aumenten sin cesar y que la denuncia social de agresiones sexuales se haya vuelto incontrolable para los medios, los partidos, las instituciones educativas y laborales.
Y como el feminismo no ha conseguido nada, el 45% de las mujeres estarán solteras y sin hijos en 2030.
También en China, donde ahora el Gobierno quiere que las mujeres dejen atrás la política de un solo hijo. Las mujeres chinas, que son como toda la población de Europa y Estados Unidos junta, le han dicho a papa Xi que se monte en nanai Xi y pedalee.
Están muy, pero que muy enfadados, porque estamos tocando los pilares de un sistema de producción, el familiar, que afecta a toda la cadena de producción de plusvalía, de producción de sentido y por tanto de producción de sujetos.
Pero da igual lo que las mujeres digan, porque si lees los sesudos artículos que ciertos hombres, de ciertos partidos y sindicatos y medios, hacen sobre la crisis de la demografía, te dirán que es la economía. No el feminismo. No es que las mujeres han decidido que ya no quieren ser sirvientas, ni subalternas de sus hombres en ese nido de amor e igualdad donde las mujeres de todo el mundo trabajan gratuitamente y sufren la mayoría de agresiones sexuales y violaciones. No. Es la economía, que va mal, va fatal ¿sabes? No como en la época de mi abuela, que iba la economía europea fantástica y por eso tuvo nueve hijos. Y por eso comían una vez al día. Y por eso en Somalia y el Congo tienen siete hijos. Porque la economía es estupenda también.
Y es que las mujeres no deciden nada como mujeres, a no ser que los hombres nos indiquen con sus sesudos análisis económicos que las enormes movilizaciones y la constante organización de las últimas décadas en Europa, en África, América Latina, en China, Irán, Kurdistán, nada tienen que ver con el descenso incesante de la natalidad y el matrimonio. Y si te despistas medio segundo te borran toda la lucha de los últimos siglos por el sufragio femenino, por el acceso a la educación, a un trabajo pagado y a un sueldo igualitario, el cual se nos negó y se sigue negando en la mayoría de países, porque las mujeres son, para unos, deficientes mentales, y para otros, una amenaza que les hace perder los mejores trabajos. A ver, o somos subnormales o lo hacemos mejor, las dos cosas a la vez no se puede. O sí se puede. Se puede. Porque tras organizar las mayores movilizaciones mundiales, estos señores de ciertos partidos, sindicatos y organizaciones, te dicen a la cara que la lucha feminista, como la antirracista, no ha cambiado nada, porque si no hay hombres y blancos no es una lucha real, universal. La lucha por el derecho a techo, a sueldo, a educación, y para que el trabajo doméstico sea pagado… Ah, no, que no puede haber sueldo en la familia. La familia es una unidad de amor. Por eso cuando se legaliza el divorcio, las mujeres se divorcian masivamente. Porque amor. Ah, no. Que era economía. Esa en la que te convertías en esposa y madre, o tenías pocas formas de sobrevivir dignamente. Economía patriarcal se llama.
Y cuando te pones a hacer un análisis económico de cómo la familia es una unidad de producción global basada en relaciones patriarcales de producción no mercantiles ni salariales, sino de desposesión, de robo directo, entonces te dicen que el patriarcado no es algo económico sino cultural, que la familia patriarcal es una costumbre cultural que nada tiene que ver con la producción económica. Porque el patriarcado no es algo material, sino cultural, una mala costumbre, un mal pedo, y entonces esos mismos señores y ciertas señoras te dicen que con las culturas no te metas, porque multiculturalismo, es decir, podemos luchar universalmente en contra de la explotación capitalista pero no en contra de la desposesión familiar. Porque aquello que jode la vida a las mujeres por ser mujeres es una cuestión particular y lo que se la jode al resto es universal.
Y por eso el 45% de mujeres estará maravillosamente soltera y sin hijos en 2030.
Porque a ver quién aguanta estas sandeces, en el sofá y por libre elección. ¡Que viva la revolución!
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