Opinión
La otra gran tarea del Frente Popular

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
La primera gran tarea sería construir una candidatura de confluencia de las izquierdas alternativas, un Frente Popular, antes de las próximas elecciones generales, de fecha incierta. Esta semana Irene Montero anunciaba que competiría en unas hipotéticas primarias abiertas de una candidatura conjunta e invitaba al resto de formaciones de este espacio político a participar en ellas. Podemos movía el tablero político de un espacio que lleva paralizado varios meses. De un espacio con el que rompió hace casi tres años.
En el entorno de Un paso al frente (el proyecto que integran IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar y que lleva desde finales del año pasado haciendo un trabajo sigiloso y constante) se movía Ernest Urtasun. En una entrevista radiofónica el jueves, dejaba la puerta abierta a ser candidato: "Estaré donde mis compañeros decidan". Pocas horas después, distintas voces de Un paso al frente se afanaban en asegurar que no se ha postulado y no será él el candidato estatal.
Eppur' si muove. En el espacio dejan la puerta abierta a que haya una candidatura de consenso o a que haya más candidatos en un proceso de primarias. Arranca el curso político y algo se mueve en la izquierda alternativa que tiene la gran tarea de construir una candidatura, un Frente Popular, en los próximos meses. IU arranca este fin de semana un proceso de elección de sus candidatas para las distintas citas electorales que vendrán en 2027.
La segunda gran tarea que tiene por delante este espacio político es que la candidatura que se construya sea ilusionante y movilizadora para conseguir que el bloque progresista pueda volver a gobernar. Un análisis de las encuestas de los últimos seis meses señalan que este espacio (incluyendo los resultados de Sumar y Podemos) difícilmente llegaría al 10% en estos momentos, mientras que en los comicios del 23 de julio del 2023 obtuvo el 12,3%. El umbral del 10% puede ser clave a la hora de obtener escaños en muchas provincias medianas.
El PSOE, por su parte, mantiene una media del 27,5%, pierde cuatro puntos con respecto al 23J, pero demuestra tener un suelo sólido. El principal problema actual del bloque progresista para revalidar un futuro gobierno de coalición viene por parte de la izquierda alternativa. Sin una candidatura unitaria, con los partidos de Sumar, por un lado, y Podemos por separado podrían quedar muchos votos por el camino sin representación en el Congreso.
Que el nuevo Frente Popular sea ilusionante y movilizador dependerá de múltiples factores. La novedad de las caras que lo integran no parece que sea uno de ellos, pues las principales figuras del proyecto, en su mayoría, llevan ya varias legislaturas en la actividad política en distintos cargos públicos. El reto está en conectar con los problemas actuales de la ciudadanía (vivienda, salarios, derechos sociales frente a la involución) fijándose en las izquierdas alternativas que están funcionando en otros lugares del mundo: Mamdani, Die Linke, el Partido de la Izquierda sueco, France Insoumise. Y en distanciarse del PSOE en temas relevantes como la relación con Marruecos, un elemento clave tras la crisis de Ceuta de este verano, o, sin ir más lejos, la política de vivienda.
Ante esta situación, la otra gran tarea que tiene por delante el espacio político de la izquierda alternativa es ser un espacio que se cuide a sí mismo. Primeramente, durante el proceso de creación de la candidatura. Son ya muchos años en los que las luchas intestinas y las vendettas personales han protagonizado las noticias sobre este espacio político. La bronca interna en plena precampaña de las generales con el objetivo de obtener una mejor posición de salida en las listas electorales solo perjudicará al proyecto conjunto y será consecuencia de peores resultados en las urnas y facilitará la llegada de la ultraderecha al Ejecutivo.
En segundo lugar, esta otra gran tarea de generar un espacio político amable es imprescindible si nos situamos en el peor de los escenarios, una victoria de las derechas que, como decimos, lleve a la ultraderecha a gobernar. Echando un vistazo a lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo, el Frente Popular, la comunidad, los lazos sociales, la organización política y social son la primera barrera de la resistencia ante la barbarie, el punto de partida para construir un mundo nuevo. Hacen falta luces largas que aborrezcan el cortoplacismo para afrontar lo que está por llegar. Cuidarse, es momento de cuidarse.


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