Opinión
HazteOir, gracias
Por David Torres
Escritor
El anuncio de El Corte Inglés donde se veía a dos padres peleándose por forrar los libros de sus hijos ha molestado a mucha gente. Ha molestado a los homófobos recalcitrantes de la plataforma HazteOir.org por mostrar a una familia formada por una pareja de hombres adultos y un par de críos pequeños, con el peligro que tiene eso. De inmediato, muchos de esos católicos pata negra se imaginaron que debajo de esa familia se escondía algo turbio, como si los niños fuesen monaguillos y los padres sacerdotes.
También ha molestado a los colectivos homosexuales la rápida retirada del anuncio, un triunfo que se ha apuntado el equipo de los homófobos merced a la recogida de unas 21.000 firmas. Tal vez a los directivos de El Corte Inglés les asustara no tanto la irrisoria cantidad de firmas sino el hecho de que esta gente, provida, antiabortista y toda la pesca, se reproduce como conejos. A lo mejor calcularon que para unos cientos de parejas gays dispuestas a la adopción, y con lo difícil que están los trámites, mejor atenerse a lo seguro y seguir vendiendo a criaderos bendecidos por el arzobispado y tribus tipo Con ocho basta. Es un razonamiento no demasiado concluyente ya que los homosexuales, solos, en pareja o en trío, forman una potencia clientelar en muchas áreas comerciales más allá de las sección infantil.
Por eso El Corte Inglés se ha defendido diciendo que la presión homófoba no ha tenido nada que ver, simplemente sucede que a esta campaña en particular les han caducado los derechos musicales. La explicación suena algo extraña cuando en su canal de youtube El Corte Inglés sigue emitiendo anuncios más antiguos y cuando al menos uno de los videos en disputa -el que ha generado más polémica- no cuenta con ninguna música de fondo. Quizá lo que se oía -debajo de la conversación de los progenitores- era un silencio wagneriano, uno de esos silencios significativos que realzan mucho las palabras y que hasta tienen copyright. En Caída y auge de Reginald Perrin, aquella hilarante serie de la BBC, Leonard Rossiter triunfaba con una tienda de basura y objetos inútiles donde, entre otras cosas, vendía discos silenciosos de los grupos de más éxito.
-¿Me da un disco silencioso de los Beatles?
-No me quedan. ¿Quiere llevarse uno de Jimmi Hendrix?
Un disco silencioso, y además rayado, sería un excelente medio para que la plataforma HazteOir.org siguiera publicitando sus diversas fobias, su intolerancia medieval, sus insultos a la inteligencia y su desprecio a las minorías. En realidad, el único colectivo que puede sentirse razonablemente ofendido, pero mucho, con el anuncio es el de los hombres -heterosexuales, homosexuales, bisexuales o náufragos- porque salimos retratados como unos puñeteros manazas. Que tengan razón no viene al caso. De cualquier modo hay que felicitar a los abajofirmantes y demás homófobos por hacer publicidad a El Corte Inglés, relanzar una campaña ya obsoleta y alentar, de paso, la adopción de niños huérfanos por parte de cualquier ser humano. Si no es por ellos, muchos no se hubieran enterado.
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