Opinión
La humanidad, la épica y una relatora de Naciones Unidas

Querida Francesca,
Motivadas por los recientes ataques a tu posición, a tu trabajo, a tu equipo, a tu figura, hemos decidido escribirte una carta personal. No podríamos dejar de hacerlo después de la cálida recepción en Madrid, durante tu última visita a España, al abordar junto a otros colectivos y campañas del Estado español la urgencia existencial y global que supone el genocidio al pueblo palestino.
Insistes a menudo en que tu implicación no tiene que ver con una cuestión personal sino con un deber que nos llama a todas, pero, cada uno de los informes que has elaborado durante tu mandato como relatora especial de NNUU para los territorios palestinos ocupados desde 1967 son el reflejo de un vínculo apasionado con la verdad y la justicia. Sin esos dos principios, nosotras, desde la universidad, tampoco podríamos hacer lo que debemos por la causa Palestina, esa causa que hoy, como nos recuerda el rector de la Universidad de Glasgow, Dr. Ghassan Abu Sittah, es la causa de la humanidad.
Navegamos de vuelta, contigo y gracias a ti, ese río oscuro y tenebroso que se adentra en el horror colonial, imperial y extractivista. En el horror genocida. Tus informes resignifican el sentido de la excelencia, entendida como transformación política real que afirma la justicia social con hechos y acciones concretas, distanciada del tan frecuente alarde cosmético que recita teorías o abstracciones. Señalas y propones acciones genuinas, basadas en un auténtico respeto por los retos y compromisos que debemos asumir como sociedades, identidades, culturas y civilizaciones entremezcladas en un todo llamado humanidad.
Tu trabajo nos sirve poderosas herramientas de pensamiento y acción. Es una fuente de energía habilitante frente a la elección que nuestro aquí y ahora impone: dominación imperial criminal o convivencia multipolar de los pueblos del mundo. En palabras del presidente colombiano Gustavo Petro: "Podemos mantenernos firmes en la defensa de los principios jurídicos que tratan de evitar la guerra, o asistir impotentes al colapso del sistema internacional bajo el peso de un poder sin controles".
El último de tus informes, De la economía de ocupación a la economía de genocidio, nos muestra un panorama que lleva mucho tiempo ahí pero nunca antes habíamos leído con tanta claridad. Has investigado la maquinaria empresarial y económica que sostiene el proyecto colonial israelí, junto a las estrechas relaciones mantenidas con todo occidente que alimentan y perpetúan el genocidio palestino. En tu informe observamos cómo opera el proyecto colonial de asentamiento ejecutado como solución final genocida, acompañado e impulsado por todo tipo de agentes político-económicos cómplices, colaboradores y habilitadores; públicos, institucionales y privados. Todo se condensa en una de tus citas: "El genocidio israelí en Gaza no se para porque es lucrativo, hay mucha gente haciendo dinero con ello".
Tu trabajo ha dejado al descubierto el horror, el sufrimiento y la criminalidad con las que Occidente nutre su modo de acumular desposeyendo y sus complicidades genocidas. Como señala el historiador y geógrafo estadounidense Jason W. Moore, "Gaza es singular, pero no excepcional". "La historia del capitalismo es una historia de genocidios recurrentes". Lo mismo queda subrayado en tu informe: se llama Capitalismo racial colonial.
La lucidez y el rigor de tus análisis y el compromiso de tu equipo son elementos esenciales y destacados de tus investigaciones. Han destripado la maquinaría de un orden colonial y racista funcionando en riguroso directo. No nos extraña que, herida y señalada, la junta directiva de dicha maquinaria haya respondido como solo la mafia sabe hacer: con sanciones y ataques a tu persona. Es la respuesta grotesca del bullying que comete un burdo matón, desposeído de discurso, así como de sujeto. No podemos encontrar mejores palabras que las tuyas para desmontar a este chusco, cobarde y temeroso ataque perpetrado desde el mismo corazón de la bestia menguante: "No es un síntoma de fortaleza que los poderosos castiguen a los que hablan en nombre de los indefensos, sino de culpa".
Palestina es "el nudo del mundo". Por un lado, el recurso del capitalismo racial colonial a sus bazas fascista y militarista da cuenta del agotamiento de la carrera de saqueo y extorsión emprendida por el neoliberalismo genocida. A la vez, a la centenaria resistencia contra la injusticia en Palestina se une hoy un clamor global por su descolonización. Vivimos un cambio de era histórico: el futuro de Palestina nos anunciará si vamos a construir un mundo definido "no por las fronteras, ni las geografías, sino por la solidaridad. Por una única lucha y una humanidad", o si volveremos a someternos a un conjunto de intereses miopes, idiotas y anacrónicos, dirigidos desde un poder que pretende mantenerse en pie sobre la sangre de los pueblos desposeídos.
Palestina es un ejemplo único de resistencia frente a ese poder de muerte colonial que no consigue doblegar las legítimas aspiraciones de los y las palestinas en lucha por sus derechos de autodeterminación y al retorno. La lucha de Palestina define la batalla contra el ascenso mundial del fascismo. Ghassan Kanafani lo explicaba así hace ya más de 50 años:
La historia del mundo siempre es la historia de los débiles luchando contra los fuertes. Es el pueblo defendiéndose a sí mismo contra un gobierno fascista. No es un conflicto, es un movimiento de liberación que lucha por la justicia. Son personas que son discriminadas y que luchan por sus derechos.
La lucha por una Palestina descolonizada abre la posibilidad de alcanzar un futuro común y compartido, pero la posibilidad es una construcción. Debemos hacer probable lo que es posible y necesario.
Estamos gobernados por dirigentes dotados de mediocridad excelsa, incapaces de dar mínima respuesta a esos "retos" globales que debemos abordar. La periodista y escritora Sarah Babiker desgrana esta excelencia meritocrática como cualidad de idiotez criminal:
Demasiado a menudo se ha confundido la falta de escrúpulos con la inteligencia. No tener ética, ni palabra, mentir desvergonzadamente, y hacer cotidiano alarde de crueldad, no son características que nos demuestran que estamos ante astutos zorros, genios de la política, maestros de la propaganda. Significa sólo que estamos ante individuos ruines, y también imbéciles.
La palabra idiota tiene su raíz en el griego ιδιωτης (idiotes): "Aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses privados". Sebastiaan Faber retrata la excelencia meritocrática por su idiotez etimológica, encarnada en el secretario general de la OTAN: "La tragedia de Rutte como actor político es su vacuidad. Es una cáscara vacía, pura performance. Como líder sin empatía, vergüenza o principios, encarnó durante sus 14 años al timón de Países Bajos un sentido común egoísta, oportunista y chovinista que acabó imponiéndose". Rutte es solo un caso de los muchos y muy variados ejemplos que la actualidad ofrece.
Palestina supone, como tú misma expresas, "un punto de inflexión en la historia, el momento de la verdad" en el cual definiremos la sociedad post-genocidio con cada una de nuestras acciones. Desde Gaza, mientras los hospitales donde trabajan son bombardeados por Israel, el personal sanitario nos advierte: "No digáis que somos héroes, solo decid que entendimos el verdadero significado de ser humano". Podemos decir, Francesca, que tú y tu equipo pertenecéis a ese pequeño grupo de seres humanos que sortea ese punto de inflexión en este lado decrépito del mundo.
Junto a ti caminan Huda Sha'araw, Tarab Abd al-Hadi o Rula Abu Duhou. También Rita Segato, Françoise Vergès, Judith Butler, Silvana Rabinovich o Susan Akram. Apoyando las acampadas de estudiantes por Palestina durante la primavera del año pasado, Angela Davis subrayaba que la academia ha de mantener una coherencia entre el decir y el hacer, sentando así las bases de una lucha colectiva internacionalista e intersectorial. Esa es la implicación que encuentra en la justicia social la auténtica excelencia humanística. Esa que, como dices, "habla de las cuestiones serias. Del hecho de que el genocidio continúa". Esa que funde relato y acción. La del periodismo que no renuncia a la investigación y la información veraz, con Shireen Abu Akleh, Rokhaya Diallo, Reni Eddo-Lodge, Teresa Aranguren u Olga Rodríguez, entre otras profesionales y colegas. La búsqueda de verdad y justicia en Palestina se expresa tanto en el método de Palestine Action, recientemente atacado y prohibido por el parlamento británico, como en el trabajo anticolonial y de denuncia pública de la cineasta franco-senegalesa Mati Diop o el apoyo incondicional de Susan Sarandon. Tus palabras resuenan en todos sus ejemplos: "Levantémonos orgullosas, y juntas".
Las cartas de apoyo a tu persona, tu posición y tu trabajo no han cesado desde que aparecieron las infames y obscenas sanciones del Gobierno de EEUU. El firme defensor del "Oxi" en el referéndum griego de 2015, el exministro de Finanzas Yanis Varoufakis, acompañado por destacados economistas de todo el mundo, como el francés Thomas Piketty o el ensayista y estadístico americano-libanés Nassim Nicholas Taleb, no han tardado en confirmar su apoyo. Es ahora y no otro el momento, dicen, "cuando las personas de buena conciencia deben tomar partido". Como expertos y expertas economistas, te apoyan frente al ataque de los gobiernos de EEUU e Israel, "porque tu informe arroja una luz indescriptiblemente importante sobre la economía política de la ocupación y el genocidio de Israel".
Tampoco tardó en aparecer la reacción desde la propia organización de NNUU. El alto comisionado por los derechos humanos, Volker Turk, reconoce que estas sanciones suponen "un ataque al sistema de NNUU en su conjunto. Los Estados miembros deben levantarse y denunciarlas". Las muestras de apoyo también llegan desde nuestro Estado. Así ha hecho la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) en un reciente comunicado que define tu informe como, "lejos de ataque político, un ejercicio de responsabilidad institucional que representa el cumplimiento del mandato de NNUU de proteger los derechos humanos de todas las personas, sin excepción, incluyendo los del pueblo palestino".
Desde la Red Universitaria por Palestina (RUxP) nos unimos a estas muestras de apoyo y cariño con la carta que hoy hacemos pública. Desde la RUxP ofrecemos toda nuestra inteligencia colectiva y nuestra capacidad de trabajo, nuestra creatividad e imaginación política para alcanzar el único premio que estamos dispuestas a perseguir: una Palestina descolonizada y libre, sin genocidio, sin ocupación y sin apartheid, que habilite la era de la defensa multilateral de la legalidad internacional. Durante la conferencia de Bogotá que está teniendo lugar los días 15 y 16 de julio, el grupo de la Haya analizará cómo el genocidio palestino amenaza cualquier posible sistema de convivencia multilateral. Pero no sólo los gobiernos deben sentirse responsables ante el genocidio, sino todas y cada una de las instituciones que ordenan nuestra vida y nuestra convivencia.
Como dices, es el momento de hacer cosas serias. Nuestras universidades, como instituciones llamadas a "construir futuros" pero también cómplices habilitadoras de las relaciones económicas y comerciales que explotan prácticas genocidas, han de decidir si están dispuestas a trabajar por la construcción de una excelencia colectiva, seria, honesta, rigurosa, vinculada y comprometida con la verdad científica, o si van a continuar su apuesta suicida por mantener esa idiotez de la excelencia meritocrática vacía, responsable y mantenedora de la ocupación, el apartheid y el genocidio. Llevamos más de 20 meses esperando con urgencia que las rectoras y los rectores de las universidades españolas opten por la necesaria expresión de seriedad humana en este punto de inflexión de la historia. Es la misma decisión que también dirimirá la batalla final sobre la propia supervivencia del sistema educativo público como garante de "la formación humanista, la investigación, el pensamiento crítico y la participación democrática".
En Bogotá se repite una advertencia: "El reloj está ya en marcha".
Querida Francesca y equipo: todas las alianzas que nos ayudáis a tejer alumbran el camino en esta larga noche de tinieblas con un mensaje hermoso: "Defendamos, de verdad, el derecho internacional, para parar, de verdad, el genocidio, la ocupación y el aparheid en Palestina". "Los derechos humanos o son de todos y todas, o no son de nadie"... Es tan fácil de entender que resulta imposible contener la rabia.
Gracias, Francesca, por el futuro.
En representación de la Red Universitaria por Palestina (RUxP), firman esta carta: https://docs.google.com/document/d/1vNwvdvVb2X5Ya8M-jbSYP6zYwnLuSRrV dIc1VNUvtwY/edit?tab=t.0

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