Opinión
Ocho apuntes sobre Irán en la víspera del ataque de EEUU

Por Nazanin Armanian
Analista política y traductora persa y dari
-Actualizado a
1. ¿Han conseguido los ayatolás volver controlar la situación?
¡No! Estamos ante lo que Vladimir Ilich Lenin llamaba el "momento revolucionario", el instante del choque definitivo entre los explotados que ya no quieren ser gobernados como antes y sus explotadores que ya no podrán gobernar como antes, aunque no necesariamente termina en la victoria del "Bien sobre el Mal".
2. La masacre de al menos 6.500 manifestantes iraníes (cifra oficial que habría que multiplicar por tres), en menos de 20 días del mes de enero, que es otro récord de barbarie que lleva cometiendo la caquistocracia islámica contra su propia población, junto con el despliegue militar de EEUU y Reino Unido en el Golfo Pérsico, y la inclusión del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) en la lista de los grupos terroristas de la Unión Europea, han impulsado una situación cualitativamente nueva, tanto en el interior del país como en las relaciones de la Teocracia Totalitaria Chiíta de Irán (TTCHI) con el mundo.
3. Estamos ante el agotamiento del proyecto del islamismo, justo cuando cumple su 47 tenebroso aniversario, por la pérdida total de su legitimidad y la imposibilidad de reconstruirse, debido a su notoria y pública hipocresía, y no me refiero sólo a aquellos Guardianes de Dios, como Ali Shamkhani, que matan a Mahsa Amini por no llevar el velo- esvástica hasta las cejas- mientras lleva al altar a su hija vestida con un escote de escándalo y en un hotel de cinco estrellas. Se estrenó en el poder, utilizando el populismo (discurso izquierdista robado por la derecha) con un descaro y maestría propios de los veteranos clérigos, prometiendo medidas bolcheviques como el agua, la luz y el transporte gratuitos, y una vida digna para toda la población, y recibió el respaldo de una gran parte de los entonces 35 millones de iraníes que le veían como la versión islámica de la Teología Cristina de Liberación. Hoy, con un país en ruina, uno de los más aislados e infames del mundo, el 85% de los 90 millones de ciudadanos (resultado de la prohibición de los anticonceptivos) en el umbral de la pobreza, millones de iraníes sin vivienda y trabajo (la tasa del empleo de las mujeres iraníes es del 12%), la TTCHI no ha podido garantizar (¡ni cobrando!) los suministros normales de electricidad y agua, mientras el 10% de la población (en su totalidad, los clanes relacionados con el régimen), se ha hecho con las riquezas del país.
4. La imposibilidad de reconstruir la legitimidad perdida por:
- La profunda desconfianza de gran parte de la sociedad, que ahora también incluye a su base social (los pueblerinos, los desclasados y los comerciantes del Bazar), y su frustración por la incapacidad de sus representantes políticos de realizar reformas estructurales. Si la chispa de las actuales protestas se encendió con una brutal caída del valor del rila, cuando un dólar llegó a ser cambiado, de 1.200.000 a 1.400.000 riales, hoy el billete del Gran Satán se cotiza en Teherán por 1.642.000 riales, y subiendo. Resulta que, en la economía islámica del libre mercado, que figura en la Sharia del medievo, no aparece el término "hiperinflación" del capitalismo, sus causas y sus remedios, y por la lógica islamista tal cosa ni existe. Ésta fue la explicación dada por Jomeini sobre la libertad de los partidos: el Corán sólo menciona a un partido: el Hezbulá (Partido de Dios). Los sindicatos tampoco tenían cabida en el Irán actual, debido a que Mahoma, líder de una tribu de la Península Arábiga del siglo VII, tampoco los autorizó.
- Un singular rasgo de la TTCHI: Ser una secta cerrada religioso-militar, que impide ser reinventada, debido a los siguientes factores:
a) La codicia sin límites de unos mandatarios miopes: antes de que los G4, en una Santa Alianza anticomunista, les entregaran el poder, abortando la Revolución de 1978, los actuales dirigentes de Irán vivían de la limosna y de la lectura del Corán en los funerales y bodas, además de las subvenciones gubernamentales. Acceder a tanto poder y riqueza, y sin un mínimo control popular, hizo que los ayatolás y su guardia pretoriana que no estaban preparados para actuar como "hombres de Estado" (robar legalmente como en los capitalismos convencionales), actuaran como los bandidos: robar la mayor cantidad de bienes apreciados posibles en el menor tiempo, y echarse a correr. Por lo que han ido quitando los privilegios incluso a su propia base social, -por ejemplo, el acceso a la universidad sin selectividad, vivienda amueblada gratuita, préstamos sin intereses, trabajar en las administraciones públicas con el único requisito de su lealtad hacia el Führer Jamenei, etc.-), recortando los envidiables sueldos que repartían entre esta masa sin escrúpulos, a cambio de entregar hasta su vida, en un "pacto de sangre", (atacar a las mujeres por el velo, delatar a los críticos en los barrios, participar en las torturas y ejecuciones, etc.). A los llamados "mártires vivientes", los mutilados de la guerra Irán-Irak de la década de los ochenta, o de las batallas en Siria e Irak, que recibían una pensión vitalicia, ya se les veía en las manifestaciones con sus sillas de rueda reclamando una subida acorde con la inflación. El hecho de que la TTCHI haya tenido que trasladar a Irán a unos 5.000 mercenarios de la Fuerza de Qods originarios de Irak, Yemen, Líbano y Siria, para aplastar la revolución en marcha, teniendo a 600.000 hombres de los CGRI y decenas de miles de basiyíes (creados a la imagen de los "falanges" españoles y los Camisa Negros italianos) muestran el temor del régimen a que una parte de sus fuerzas armadas se nieguen a matar a sus compatriotas, a niños y ancianos. Esta realidad, ha propiciado el tránsito del régimen de un capitalismo fascista (con una importante base social, parecido al Nazismo alemán o el franquismo español) a un capitalismo dictatorial del montón, que se apoya en una reducida élite compuesta por los clanes vinculados con los servicios de inteligencia y los matones de una docena de entidades religiosas. Por lo que, la secta no sólo no ha podido reclutar nuevos miembros, sino que ha perdido el anillo que le protegía de la furia de la sociedad.
b) Las consecuencias de la agresión militar de Israel contra Irán. Vinculado con el punto anterior, el asesinato de una veintena de generales de los CGRI en junio del 2024 impactó al régimen en tres aspectos:
- Decapitó a la cúpula militar. Hay que tener en cuenta que Irán es el único país del mundo con dos ejércitos: el Artesh, el Ejército clásico, que Jomeini aceptó mantener, junto con los servicios de inteligencia del Sha, el SAVAK, como parte de su pacto con el presidente de EEUU Jimmy Carter para recibir el trono del monarca expulsado. Sin embargo, el astuto mulá le hizo a aquel magnate de cacahuete una increíble jugada: creó su propia tropa, los CGRI, cuya misión es proteger a la teocracia. No sólo tendrá hasta infantería, fuerzas navales y aéreas, sino que convertirá al Artesh en una subdivisión de los CGRI. Los militares asesinados por Israel llevaban 40 años en el aparato, mostrando sus méritos. No hay nadie que les pueda reemplazar.
- Convirtió a estos generales en los verdaderos mandatarios políticos del país, quienes desde el fin de las guerra con Irak, en los ochenta, se hicieron fuertes, sometiendo a los ancianos clérigos. La secta gobernante se ha quedado sin hombres para gestionar el poder.
- Los comandantes asesinados también eran los verdaderos administradores de la economía de la TTCHI, convertida en una Sociedad con ánimo de Lucro, liderando carteles mafiosos que controlaban tanto el comercio exterior e interiores (situación parecida a Egipto del general Al Sisi). Cuando Israel los eliminó, sus mega empresas, que están organizadas al estilo islámico (un jefe y el resto sus trabajadores), sin un Consejo de Administración, ni un vicepresidente, se derrumbaron. De allí, la crisis descontrolada de la moneda iraní, que llevó a una huelga general a la burguesía comercial tradicional, el Bazar, la mismísima cantera de estos mismos CGRI. La base económica del régimen se ha sublevado contra sus representantes en el poder. El "islam" se derrumbó ante la incontestable fuerza de la vida mundana, y lo que es peor para un régimen de farsantes que han montado su chiringuito sobre el cuento de su antiamericanismo: el mundo vio cómo el papel verde que lleva la imagen de un hombre estadounidense llamado George Washington sigue mandando en la economía iraní desde la Segunda Guerra Mundial.
5. ¿Sobrevivirá el régimen islámico?
Con decenas de miles de iraníes asesinados y arrestados en pocos días, la propia TTCHI ya no ve razón para mantener la apariencia de legitimidad. Como la pantomima de elecciones sin partidos veteranos del país, ha borrado el término de la lógica de su poder para recurrir sin careta al terror. Ya ni quiere aparentar ser legítimo, ni puede hacerlo cuando reconoce haber cometido la mayor masacre por parte de un Estado (en solo tres semanas) contra sus propios ciudadanos (entre ellos un centenar de menores de entre 3 y 16 años) en lo que va del siglo. Acusar a cientos de miles de iraníes desarmados de ser "enemigos y agentes de Israel" (que recuerda la etiqueta de "conspiración judeo-masónica" franquista), no sólo tiene la intención de deshonrarlos sino un pretexto para ejecutarlos por leyes de la guerra: recorre un camino unidireccional. Esta acusación es, de paso, como escupir hacia arriba. La supuesta potencia que pretendía "borrar a Israel" (el Estado número 51 de EEUU), del mapa, debe explicar cómo el Estado Judío de 9 millones de habitantes y 81 veces más pequeño que Irán ha podido movilizar hasta a los bazaríes chiíta-salafistas, o apoderarse de la sección “anti-israelí de sus servicios de inteligencia”, como rebeló Mahmud Ahmadineyad. Es imposible, por su actitud anti-iraní, distinguir a un Guardián Islámico y un topo del Mossad: toda la política de la TTCHI (y el resto de los islamistas) en cuatro décadas, ha beneficiado al militarismo de EEUU y el sionismo israelí.
El mismo EEUU que instaló al yihadismo chiíta más anticomunista en un Irán con amplias fronteras con la URSS en 1978, ahora lo elimina: ha cumplido su misión y hay que renovarse. De hecho, parece que el yihadismo judío, representado por el ejército de Israel, será su sustituto.
6. Al contrario de Venezuela, donde la preocupación de EEUU se concentraba en la persona del presidente Maduro, por sus estrechos lazos con China, que no por el chavismo, en el caso de Irán, la razón es más compleja: cuando EEUU vio cómo en 1978 un pueblo desarmado derribó a su títere, el Gendarme del Golfo Pérsico El Sha, elaboró una nueva estrategia: la doctrina "contención dual", que sin abandonar el método de "golpe de Estado", apunta principalmente a anular a las naciones de los países estratégicos para que gobierne quien gobierne, sean incapaces de cuestionar la hegemonía de Washington. Así impidió el desarrollo social, económico, político y militar de Irán e Irak, a beneficio de Israel. Instalar una teocracia capitalista fascista y de corte medieval en Irán formó parte de este proyecto, minando a Irán desde dentro. Hoy EEUU, aprovecha el hartazgo de los iraníes hacia la TTCHI e impulsa la una nueva fase de contención a Irán y los iraníes, manteniendo el sistema antisocialistas de Irán en la órbita del capitalismo global, pero con otra fachada. Se mueve en un círculo.
7. ¿Por qué Trump quiere atacar a Irán?
1. La ubicación de Irán, de ser el puente entre Asia, Europa y África, además de ser una de las voces cantantes en el Golfo Pérsico, le convierten en una pieza en las partidas internacionales entre EEUU y China: el país de Mao no sólo recibe gran parte de su petróleo de esta zona, sino que por sus mares y tierras pasan su Ruta de la Seda en la que ha invertido miles de millones de dólares.
Así, el gobierno neocon de Trump combina la Doctrina Carter (1980) -de usar la fuerza militar para defender los intereses de EEUU en el golfo Pérsico-, con la de Obama (2009) del Regreso a Asia, volcándose con la contención de China, la única potencia capaz de arrebatarle a EEUU la hegemonía mundial.
2. Imponer sus dictados a India, uno de los clientes del petróleo del Golfo Pérsico. Que Trump acabe de ofrecer a Nueva Delhi comprar el petróleo venezolano a través de él le delata. En agosto pasado, India asestó un duro golpe a Donald Trump, pactando una "asociación estratégica" con Rusia, cerrando cualquier puerta a una alianza antirusa y antichina con Washington.
3. Que las "Guerras humanitarias" y la ayuda a "los manifestantes iraníes" de un imperialismo que en los últimos 30 años ha matado a cerca de 2 millones de civiles en Irak, Afganistán, Libia, Yugoslavia, Sudan, Somalia, Yemen y Gaza sean una patraña, es obvio. EEUU pretende construir dos ductos para transportar el petróleo y el gas del Golfo Pérsico y del Mediterráneo sur (el gas que ha robado Israel de la bolsa compartida con Siria, Líbano y Gaza) hacia Europa para cortar la dependencia de sus aliados del hidrocarburo ruso. Provocando una crisis económica en Rusia, dejaría sin aliento al país que es el principal socio: China. Para materializar este proyecto millonario, ha hecho falta, en menos de dos años, acabar con el régimen de Bashar al Asad, con los líderes de Hezbolá, Hamás y los generales de Irán tanto en la zona como en el propio suelo iraní, y desmantelar al Partido (antes izquierdista) de los Trabajadores de Kurdistán, el PKK. Derrocar a la TTCHI es el último paso para dar estabilidad a estas rutas comerciales, como creen los ingenieros de la nueva arquitectura de seguridad de la zona,
- Adelantarse al efecto mariposa de la revolución iraní sobre el resto de las tiranías de la región. Los cambios en Irán, siempre han sido un terremoto en todo Oriente Próximo.
- Exhibir su poderío militar ante China, ahora que ha perdido la batalla tecnológica y comercial frente al gigante socialista.
8 ¿Podrá Irán cerrar el Estrecho de Ormuz?
¡No! Y no sólo porque técnicamente es imposible bloquear sus 60 a 100 kilómetros de ancho, sino que los 40.000 soldados de EEUU estacionados en decenas de bases militares en Arabia Saudi, Qatar, Omán, Bahrén, Irak, Emiratos Árabes Unidos, entre otras, no están jugando al parchís precisamente. Por esta garganta, que lleva el nombre de la antigua divinidad de la sabiduría, luz y bondad iraní, se comercializa el 20 % del petróleo del mundo, unos 15 millones de barriles diarios, que principalmente se dirigen a China, India y Japón.
Lo poco que podrán hacer los CGRI es lanzar unos cuantos misiles contra las plataformas petrolíferas o las bases vaciadas del Pentágono en Qatar e Irak.
¡No a la guerra de Trump, Netanyahu y Jamenei contra el sufrido pueblo iraní!


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