Opinión
La izquierda que no convenció a Rufián

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
Era una cuestión de números, de escaños, de votos..., así que tengo para mí que si la izquierda fuera derecha hoy, habría empujado a Gabriel Rufián de candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales, habría compuesto listas plurales con las/los mejores de cada territorio y cada formación provincial, autonómica o estatal para el Congreso y habría pactado, asimismo, listas conjuntas con el PSOE para el Senado. Siempre hay que pensar y citar al añorado Pepe Mujica, pero en estos momentos de cierre de candidaturas para las elecciones generales del 29N, mucho más: "Las izquierdas se pelean por las ideas y las derechas se juntan por intereses". Yo, que soy nada más que una observadora crítica del terreno partidista y votante feminista, añadiría los conflictos personales y los personalismos a ese "por ideas" de las peleas en la izquierda.
Mujica se refería, como saben, a los "intereses" que tiene la derecha por el poder controlador y por la economía ("El mercado, amigo"), pero la izquierda también tiene sus intereses, al menos y en el sentido amplio del término, si damos por hecho la teoría de que la consecución de la igualdad de derechos y oportunidades, el respeto escrupuloso de los derechos humanos, son su leitmotiv y esos sus intereses son, en definitiva, el cacareado interés general -"intereses generales" en la Constitución Española-, que es el de los otros y las otras como individuos que viven en sociedad; nunca el de uno/a misma.
De las primeras cosas que nos enseña la vida es que de gente imprescindible están los cementerios llenos, aunque algunas progresistas tengamos una sensación de orfandad de referentes tras la muerte de líderes como el propio Mujica o Xosé Manuel Beiras, entre otros, no muchos y siendo ellOs, porque en España y fuera de ella los partidos políticos continúan con el terreno bien abonado para el liderazgo masculino, aunque vaya habiendo excepciones y, por supuesto, refiriéndonos al liderazgo feminista, que el otro nos trae sin cuidado. La sensación estos días, a la izquierda del PSOE, es de que hay mucho imprescindible y muchos más que le dicen al imprescindible que lo es por una cuestión de supervivencia, seguramente: un imprescindible nunca camina solo.
La razón de la supervivencia para estos comicios nos decía que, una vez activada por adelantado la maquinaria electoral tras los acontecimientos vividos en Madrid con el desahucio de Maricarmen Abascal y en una situación de emergencia democrática como la que estamos viviendo en todo el mundo, la izquierda española debería haber entrado en modo interés progresista, esto es, en modo unidad y, aunque finalmente lo consigan -algo que con Podemos se da ya por imposible, de momento y con el propio Rufián por medio, lo cual podría suponer una sangría de votos para el Frente Amplio o Menos Amplio-, el espectáculo de estos días ha sido desolador en líneas generales. La salvedad encomiable la ha traído, no obstante, la iniciativa de Senadoras y senadores por la democracia, lo más ilusionante que ha vivido el espacio progresista en mucho tiempo presentando una iniciativa pensada, razonada y trabajada durante meses por gente comprometida de diversos ámbitos progresistas, y que podría constituir la sorpresa de estas generales. Ojalá no sea la única.

Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.