Opinión

Cuando los jueces del Constitucional acarician el golpismo

Fachada del Tribunal Constitucional, cuya sede se encuentra en Madrid.- Susana Vera / REUTERS
Fachada del Tribunal Constitucional, cuya sede se encuentra en Madrid.- Susana Vera / REUTERS
Juan Carlos Monedero

Por Juan Carlos Monedero

Profesor de Ciencia Política en la UCM

-Actualizado a

Si tuviéramos un Presidente de la República ya habría intervenido poniendo a los jueces en su sitio. Pero tenemos un Rey. Y aunque el artículo 56.1 de la Constitución española dice que el Rey "arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones", sabemos que no va a usar esta prerrogativa para exigirle a sus ilustrísimas que no se olviden de que la Constitución también va con ellos. 

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La Constitución dejaba demasiadas cosas en la ambiguedad para que el "consenso" de la Transición fuera aceptado por la derecha. Ya se lo "afinarían" luego sus jueces. Por el contrario, en los países con tradición democrática no hace falta un Tribunal Constitucional

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Si tuviéramos un Presidente de la República ya habría intervenido poniendo a los jueces en su sitio. Pero tenemos un Rey

Juan Carlos Monedero

Profesor de Ciencia Política en la UCM

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