Opinión
La lengua extensible de Abascal

Por David Torres
Escritor
Durante los altercados que tuvieron lugar en Granada durante un mitin de Vox pudo apreciarse cómo la guardia pretoriana de Abascal utilizaba porras extensibles para apalear a los manifestantes que osaban acercarse al Führer de Amurrio. Esto da una idea de lo poco que iba a durar un Vito Quiles de izquierdas que se atreviera a meter la alcachofa entre las filas verde moco y preguntar por las rencillas internas en la formación. Entre la bandera de "los españoles primero" y los incidentes que acaban a palos extensibles, la campaña previa a las elecciones andaluzas que está protagonizando Abascal parece un remake de la Reconquista, aunque hay que agradecerle que haya decidido no hacerla a caballo, con un casco de los tercios en la cabeza y la banda sonora de Curro Jiménez de fondo.
Uno de los pretorianos que se hinchó a calentar lomos explicó luego que la porra extensible no era suya, sino que se la había encontrado por ahí, tirada en la calle, y que él se había limitado a usarla. Menos mal que no se encontró tirada una navaja de tres palmos, una bomba de mano o un AK-47. Se conoce que los granadinos son muy descuidados y se olvidan en cualquier parte no sólo carteras o llaves sino también garrotes, pértigas y toda clase de armamento. En las inmediaciones de un mitin de Vox suelen encontrarse toda clase de cosas, incluidos también insultos homófobos, lemas racistas y restos ideológicos nazis. Nadie tiene muy claro si el concepto de "prioridad nacional" lo recogieron de un discurso de Mussolini o de un desfile de las SS en Núremberg.
Por un mecanismo similar, el otro día, durante una de sus alocuciones, Abascal llamó "mierda" a Sánchez y "rata" a Grande-Marlaska. Pudiera llegar a pensarse, por el vocabulario elegido, que el tribuno de Vox iba a improvisar un poema, pero lo que ocurrió es que las palabras estaban tiradas por ahí, entre el público, y Abascal se limitó a recogerlas con su lengua extensible. Este fin de semana, el auditorio no dejaba de corear el clásico "hijo de puta" con el que califican al presidente del Gobierno y Abascal comentó: "Es el momento en que yo aprovecho para beber agua. Siempre os digo que madre tenemos todos y no es la madre, es él. El puto amo actúa como un chulo de putas". Si falla una vez más su asalto verbal a La Moncloa, Abascal podría optar a un sillón en la Academia de la Lengua. Lo mejor sería darle dos sillones: la H mayúscula y la P mayúscula.
En su cruzada particular contra la inmigración, Vox ha llegado a plantarse incluso frente a la Conferencia Episcopal, cuyo presidente, el arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha criticado duramente los eslóganes que criminalizan y deshumanizan a la población migrante. Mientras Abascal acusa a la Iglesia española de hacer "negocio con la invasión migratoria" a través de subvenciones estatales, varios obispos han rechazado de plano el concepto de "prioridad nacional" por atentar directamente contra los principios cristianos de acogida y ayuda al prójimo: "Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano".
A base de alargar y ampliar el odio al extranjero (al extranjero pobre, se entiende), la lengua extensible de Abascal también podría oponerse al papa León XIV, que tiene previsto un viaje apostólico a España la segunda semana de junio. De momento, no se conoce un solo comunicado oficial de Vox condenando la brutal agresión a una monja en las calles de Jerusalén por parte de un extremista judío. A lo mejor están pensando (es un decir) en sustituir esas tonterías compasivas que dijo Jesucristo en los Evangelios con pasajes escogidos del Antiguo Testamento. A ver si la prioridad nacional va a consistir en ciscarse en el Gobierno de España y apoyar abiertamente a Trump y a Netanyahu.
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