Opinión
Milei en Madrid, Bolsonaro en California y chupito para Feijóo

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
Milei y Bolsonaro, dos caras de la misma moneda, pero en distintos momentos. El exflamante candidato a la Presidencia de Brasil e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ahora encarcelado por golpismo, estaría llegando a California, en EEUU, en los momentos en que escribo estas líneas tras huir a pie presuntamente por la frontera con Argentina para escapar de acusaciones por supuesta corrupción o lavado de dinero en la financiación de una película sobre su padre, entre otras investigaciones judiciales abiertas contra él en los tribunales brasileños.
Ustedes pueden pensar que la huida de Bolsonaro Jr. es una serie de ficción, entiendo que resulta difícil no hacerlo, pero la realidad del fascismo siempre supera a la fantasía y a la ultraderecha se le reconoce mejor en la adversidad que en la victoria, porque resulta aun más despreciable cuando huye desnuda, con todas las vergüenzas al aire y sin importarle lo más mínimo lo que dejan atrás: a patéticos ignorantes que les entregaron su esperanza en forma de voto, a privilegiados malvados dispuestos a mantener su estatus financiando bulos o a pobres desgraciados que aspiraban a ser como esos fascistas convirtiéndose ellos y ellas en fascistas.
Flávio Bolsonaro sufrió en sus carnes el pasado domingo lo mismo que Alberto Núñez Feijóo en las elecciones generales de julio de 2023, cuando el hoy de nuevo candidato del PP a la Presidencia del Gobierno fue derrocado por una mayoría parlamentaria que le dio la espalda en su ansiado acceso a La Moncloa. Ambos, brasileño y español, quedaron en cueros y noqueados con una derrota que no esperaban, el primero que ya sacaba de la cárcel a su golpista progenitor y el segundo que repartía ministerios a diestro y ultradiestro, convencido de su victoria.
¿Y qué tenemos hoy, a un mes y dos días de las elecciones generales en España? Tenemos a un candidato de ultraderecha, hijo de un golpista amigo de la ultraderecha de Vox -las siglas con las que (también) el PP concurre al Senado el 29N-, que ha huido con el rabo entre las piernas (con perdón) al ver que el presidente Trump, presunto aliado, y hasta su partido le daban la espalda reconociendo la victoria de Lula en Brasil. Al mismo tiempo, los tribunales reactivaban las causas contra él por corrupción. Pánico, mientras, en las filas de un PPVox silente y oficializado como la misma marca, cuando ven que, por segunda vez, los amigos trumpistas de América Latina siguen haciendo la campaña a la izquierda con su ridícula desnudez e idéntico desparpajo, ya lo reconoció Felipe González: Milei en Madrid y Bolsonaro en California. ¿Quién da más? Pues un Miguel Tellado, número dos del PP, que ante los estallidos de una violencia joven, inédita y organizada en masa, se ha ido corriendo este martes a Deusto (Bilbao) para echar la culpa a la izquierda de los disturbios en Catalunya y Euskadi mientras Feijóo, Ayuso y Cayetana Ávarez de Toledo le echaban un capote rasgándose las vestiduras en Madrid: "¡Miren, miren! ¡Es la kale borroka de Pedro Sánchez, ahí la tienen, que el PSOE es ETA!". Chupito para la campaña de Feijóo y Abascal... y les queda un mes.

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