Opinión
El fin del mundo según Trump

Por David Torres
Escritor
Trump apareció el otro día en un balcón junto a Melania y un conejo gigante y a nadie le pareció raro. Podrían haber echado a volar los tres desde el balcón, juntos de la mano, mientras a Trump le brotaban orejotas de elefante tipo Dumbo y tampoco nos habríamos extrañado mucho. Desde que Trump llegó por segunda vez a la Casa Blanca y empezó a sacarse aranceles de la bragueta neoliberal y a invadir países a voleo, nos hemos acostumbrado a vivir en una película de dibujos animados, igual que Bob Hoskins en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Nos pensamos que en esta secuela apocalíptica somos la excepción a la regla, algo así como Bob Hoskins rodeado de caricaturas grotescas -un vicepresidente en busca de marcianos, un secretario de Guerra que habla como un niño de seis años, un conejo gigante que podría ser Netanyahu-, pero lo cierto es que hace mucho que aceptamos la lógica disparatada de los dibujos animados.
La política ya no es lo que era, el cine ya no es lo que era y la realidad ya no es lo que fue. Antes, cuando Kennedy y Krushov casi se lían a bombazos radiactivos, el planeta entero contuvo la respiración, acojonado ante la posibilidad del apocalipsis. Esta semana, sin embargo, Trump lanzó un órdago radiactivo contra Irán y ni los iraníes se lo tomaron en serio. A Trump es que no hay manera de tomarlo en serio: incluso cuando apriete el botón rojo y empiecen a brotar por doquier hongos nucleares, la peña estará pintando memes de Trump en cada explosión, poniéndole cara de níscalo. Será un fin del mundo tan hilarante como aquel chiste de Gila: "Me habéis matado al hijo, pero lo que me he reído".
Marx dijo aquello, repetido hasta la náusea, de que lo que ocurre como tragedia se repite como farsa, pero la farsa de Trump se repite más que el ajo. Entre otras cosas, presume de haber conseguido con la tregua de dos semanas que Irán permita el paso por el estrecho de Ormuz, cuando el estrecho de Ormuz no sólo estaba abierto antes de la guerra, sino que además Irán no lo controlaba. Se trata de una visión estratégica sin precedentes. Hegseth, Rubio y Vance alaban sin cesar a Trump como el mayor general en jefe de la historia, una especie de Julio César que, después de apuñalarse once veces, fuese capaz de vender Pearl Harbour como una gran liquidación de chatarra: "¿Yo también, Bruto?" Trump está resultando la encarnación en carne, hueso y laca de aquella seria advertencia de Adam Smith de que no hay nada más peligroso que poner al frente de un país a un tendero.
La tregua, como todas las treguas, parece otro chiste de Gila, más que nada porque Israel va a lo suyo, que es matar gente indefensa. Pueden descabezar el alto mando iraní en un par de días y desde lejos, pero para acabar con cuatro cabecillas de Hamás prefieren exterminar cien mil personas, por si las moscas. Que Volkswagen, la empresa fundada por Hitler, haya anunciado que empezará a fabricar componentes para la Cúpula de Hierro ya da bastantes pistas de por dónde tira la masacre. Después de celebrar con champán la pena de muerte para palestinos díscolos, la ultraderecha israelí lo mismo está encargando Zyklon B para fumigar Gaza a conciencia. Les está quedando un genocidio marca ACME que casi nadie se toma en serio, excepto los muertos, que no tienen ningún sentido del humor.
Hay que reconocer que la guerra de Irán es un negocio redondo. Cuando el derribo de cada misil iraní de veinte mil dólares sale por medio millón y el rescate de un solo piloto norteamericano derribado costó entre doscientos y trescientos, es que hay un genio a los mandos. Además, entre asesinatos y secuestros, Trump ha cambiado el régimen de los ayatolás por el régimen de los ayatolás mientras que en Venezuela reemplazó el chavismo mediante el chavismo. A su lado, Aníbal, Alejandro y Napoleón eran unos inútiles. El apocalipsis en el que andamos empantanados recuerda aquella frase de Churchill a un gobernante irlandés durante la Segunda Guerra Mundial: "Nuestra situación es seria, pero no es desesperada; en cambio, la suya es desesperada, pero no es seria". Otra victoria pírrica de Trump y en los Estados Unidos podrían anunciar la liquidación total por rebajas.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.