Opinión
Pedro Sánchez vs Elon Musk, ¿una oportunidad para la democracia digital?

Por Guillermo Zapata
Escritor y guionista
-Actualizado a
Esta semana Pedro Sanchez estuvo en Davos y dijo una frase contundente y provocadora. "Make Social Media Great Again". Una respuesta a la retórica del trumpismo y su cohorte oligárquica digital. Sánchez trazó en el Forum Económico su apuesta por la democracia digital. La semana del Presidente del Gobierno empezaba también presentando la estrategia de Inteligencia Artificial pública: HipanIA.
La cuestión de la soberanía tecnológica no es un tema más, es hoy por hoy “el tema”. Lo que merece la pena analizar es si la retórica de Sánchez puede llevarnos a un internet más democrático del que tenemos hoy o no. Para ello, conviene echar un ojo a las medidas que propone, casi todas en el eje punitivo y de control.
Sánchez plantea el fin del anonimato en internet y la responsabilidad penal de los dueños de las redes de aquello que se dice en ellas, así como de la apertura de la caja negra de los algoritmos. Conviene pensar sobre las tres cuestiones.
El anonimato es una herramienta consustancial a internet y acabar con él un viejo sueño (tiene más de treinta años) de lo que John Perry Barlow llamó “los viejos gobiernos industriales” en su fundacional texto “Declaración de independencia del Cyberespacio”. Acabar con el anonimato en internet, además de una tarea técnicamente imposible, es un gravísimo atentado contra los derechos fundamentales. El anonimato es la base, por ejemplo, de la denuncia contra la violación de derechos humanos. Pero quizá el límite más evidente de esta propuesta es que se ha hecho 24 horas después de que el dueño de X haga el saludo nazi a los ojos del mundo. ¿De qué anonimato estamos hablando? ¿Que anonimato ampara a Alvise en su canal de Telegram de un millón de seguidores? ¿Cual es el anonimato de la red de panfletillos digitales que alimentan bulos con dinero público de las administraciones gobernadas por el Partido Popular en España?
El problema no es el anonimato. El problema es la captura de la atención en redes que modifican sus algoritmos para dirigirla hacia donde ellas quieran.
La persecución penal de los dueños de las redes por los contenidos que se expresan en ellas es una estrategia interesante. Cuando Elon Musk interfiere en las elecciones alemanas de manera activa esta atacando la soberanía nacional, pero reconozcamos también que precisamente la activación de la Unión Europea para defender ciertos derechos y cierta competencia (multas a X y a Meta mediante) es también el motivo por el que Zuckerberg y otros oligarcas digitales se han pegado a Trump, para que defienda sus intereses comerciales en Europa. Entonces el conflicto tiene otro cariz, que tiene mucho más que ver con el dominio de EEUU en el mundo. Y si añadimos el conflicto con Tik Tok en EEUU, pues también los intereses de China. La pregunta es: ¿ué papel quiere tener ahí la Unión Europea? ¿De mero arbitraje?
Si el problema es el dominio de la atención, es en la tercera propuesta de Sanchez donde está una parte del meollo del asunto. Los algoritmos, que para entendernos no es más que la instrucción que una plataforma tiene para enseñar, priorizar y organizar la información, no pueden ser opacos. Avancemos en la legislación que obliga a su transparencia, hagámoslo desde España y desde la Unión Europea. Peleemos esta cuestión. La experiencia de la Ley Rider ya nos demuestra que los derechos laborales o de los consumidores pueden ser auditados, que la economía de plataforma puede ser vigilada. Vayamos en esta dirección.
Pero nada de eso sera suficiente sin un cambio en las infraestructuras digitales. El monopolio de la atención es un monopolio de la infraestructura de la atención. ¿Por qué España o Europa no puede desarrollar sus propias herramientas de comunicación que compitan con las redes estadounidenes? ¿Que normas facilitarías el emprendimiento digital entre empresas de base tecnológica, universidades, instituciones públicas y sociedad civil? La primera es la apuesta por las infraestructuras federadas, por una red distribuida en su “capa física” de servidores y en su capa de protocolo: AtProto (el que utiliza Bluesky) y ActivityPub (el que utiliza Mastodon) son dos buenos ejemplos para construir redes que puedan operar entre sí de manera libre, abierta y horizontal.
Las redes libres y federadas son los molinos de viento y los paneles solares de internet. Son la infraestructura de la transición digital, son nuestras energías renovables. La metáfora no es casual, porque el otro gran peligro de las redes digitales monopolísticas es su gigantesco consumo energético, especial, aunque no unicamente, de agua.
Así que de lo que se trata no es tanto de tener un buen lema, y "Make Social Media Great Again" lo es, sino de tener un buen plan. Quizás nos toca tener una Green New Net, igual que defendemos un Green New Deal.
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