Opinión
Más de lo mismo, pero con Rufián

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
La encuesta sobre los resultados que se darían hoy en unas elecciones generales, publicada este domingo por La Vanguardia, es demoledora para las izquierdas estatales, no así para las nacionalistas. ERC, Bildu y BNG, lejos de retroceder en escaños, ganarían uno o más cada uno, según el sondeo de Ipsos. Mientras tanto, Sumar y Podemos se pegan el batacazo padre de su nada larga historia, hasta el punto de que la formación fundada por Pablo Iglesias desaparecería al concurrir en solitario. La encuesta del diario catalán da 7 escaños a la formación que lideró en el 23J Yolanda Díaz y logró 31 diputados con Podemos dentro de la coalición.
Es cierto que las encuestas son fotos fijas de momentos concretos y muy limitadas, sobre todo en estos tiempos en que los instantes revientan de repente y nacen otros distintos que lo cambian todo, pero el sondeo de este domingo mantiene una foto congelada en el tiempo: la arrolladora mayoría absoluta que obtendría la (ultra)derecha gracias al incremento de apoyos de Vox, que duplicaría su presencia en el Congreso y lideraría el voto entre la generación más joven, la menor de 34 años; la menos movilizada, sí, pero muy motivada por el mensaje neofascista. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Son infinitos los análisis al respecto, que van desde la desinformación, la ausencia consciente de educación en la memoria histórica, la influencia desorbitada de poderes fácticos que solo buscan su hipernegocio (tecnológicas y otras especies) frente a legislaciones de chichinabo y hasta cómplices o, por supuesto, que xenófobos, homófobos, malas personas,... habelas, hailas, como las meigas y, si me permiten, el licor café de Noia (A Coruña).
Aunque el PSOE resistiera en unas generales, gracias a un Pedro Sánchez que se crece en la adversidad global, el del presidente del Gobierno es un caso puntual. Cuenta la leyenda que el militante, el votante de izquierdas -mucho más si está a la izquierda del PSOE- se deprime y tira la toalla con mayor facilidad que el de derechas, no digamos que el fascio, por lo que el panorama en esos precisos momentos, los de la encuesta, debe de ser desolador para el votante del espectro progresista. Da igual lo que resista y se izquierdice el PSOE -que en cierta forma, paga así su dejadez ante varias de las causas del ascenso fascista a lo largo de décadas-; sin una izquierda potente a su lado, no habrá otro Gobierno Sánchez y nos veremos abocadas a la sin duda terrible experiencia de un Ejecutivo con Vox.
Por otro lado, en una especie de aldea gala de la izquierda, las formaciones nacionalistas e independentistas de ERC, Bildu y BNG saldrían reforzadas, siempre según el citado sondeo y la mayoría de ellos, en realidad, aunque Compromís no aparece en La Vanguardia. Gabriel Rufián, por su parte, es el detonante de una iniciativa que pretende unir todo el voto de Sumar y Podemos con los nacionalistas, aunque ya ha recibido el "no" contundente de Junqueras en Catalunya, de Otegi en Euskadi y de Pontón en Galicia, respectivamente, sobre la posibilidad de confluir -o así- en una lista amplia para toda España que se presente a las próximas generales de 2027.
Los líderes de ERC (el partido que anda revuelto por que su portavoz parlamentario en el Congreso se mueva en aventuras independientes, que no independentistas), EH-Bildu y BNG (también Compromís) se limitan a exponer que desde sus formaciones, siempre habrá apoyo contra el fascismo y para propuestas progresistas que los incluyan en su diseño de programa, es decir, que incorporen los intereses de sus respectivos territorios, aquellos a los que dicen deberse. Sin la participación de Esquerra, los abertzales o los nacionalistas gallegos, ¿qué quedaría? Sumar sobreviviendo a duras penas gracias a los Comuns y Más Madrid, sobre todo; Podemos en vías de extinción por Aragón y Castilla y León, de momento, y Gabriel Rufián, que es el líder de la izquierda con mejor valoración, mayor proyección y popularidad en España, incluso por encima de Sánchez y con los datos en la mano. ¿Es suficiente con estos mimbres, cuando no sabemos siquiera si el portavoz de ERC en el Congreso lideraría ese proyecto del que tampoco conocemos el cómo? Veremos, un año suma muchos instantes.
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