Opinión
Plegarias atendidas de Feijóo

Por Israel Merino
Reportero y columnista en Cultura, Política, Nacional y Opinión.
-Actualizado a
El escritor Truman Capote, quien tuvo una faceta como mentiroso a la que la de genio nunca pudo vencer del todo, le atribuyó una cita apócrifa a Santa Teresa de Jesús, la mejor poeta mística en español: «se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas». El verso, lo dicho, es totalmente falso y no fue escrito jamás por nuestra santa – es precioso, ojalá sí fuera de la abulense –, sin embargo, ejemplifica muy bien un misterio humano que va más allá de lo religioso: a veces las cosas no nos salen bien porque salen exactamente como deseamos; a veces aquello que sueñas se convierte en una pesadilla, como la de aquel hijo egoísta que fantaseó con la muerte de sus padres para cobrar la herencia, y entonces tienes que volver a rezar hasta destrozarte las rodillas porque aquello que tanto esperabas no ha resultado ser, lo dicho, ni remotamente cerca a como tú querías. Pero ahora te toca pagar y aguantar y bajar fortísimo la cabeza hasta entender que precisamente has sido castigado por tu soberbia, porque, como canta el canario Cruz Cafuné, y esta cita no es apócrifa, «a veces Dios castiga dándote lo que deseas». El doctor Frankenstein, por ejemplo, recibió como castigo aquello que más buscaba: la capacidad de dar vida. El castigo vino de la mano de su propio deseo y no fue nada dulce – es que los castigos nunca lo son, normalmente –.
El líder oficial de la oposición española, Alberto Núñez Feijóo, lleva semanas pidiéndole a Dios – no confundir con Aznar, ese es el de los cuernos – un revulsivo, recogen los principales medios de derechas que ha dicho en los pasillos el gallego, para echar a Pedro Sánchez de la Moncloa: finalmente, su plegaria ha sido parcialmente atendida y ha sido recompensado con energías suficientes para adelantar el congreso nacional del PP a julio – hubiere sido ya en 2026 – para armar su maquinaria electoral de cara a lo que pueda suceder en el futuro más inmediato, no sea que al presidente del Gobierno también le ilumine el Espíritu Santo con el verbo «adelantar» y pille al partido de derechas con el pie cambiado.
Lo que Feijóo pretende, está dicho, es armar la maquinaria de guerra popular y encontrar un revulsivo que active a la muerma masa de votantes de su partido – solo 20.000 personas consiguió meter este fin de semana, con Sánchez echando sangre por todas las heridas provocadas por el apagón, en la pija plaza de Colón –, sin embargo, debe tener cuidado porque Isabel Díaz Ayuso, la líder oficiosa de la oposición española, está calentando banquillo y encendiéndole también unas cuantas velitas a San Isidro Labrador: es ella la que pidió ayer mismo, cuando se comenzó a filtrar a los medios lo del supuesto congreso nacional, que saliera Feijóo a incendiar el runrún.
El líder gallego debe ser prudente con lo que desea porque últimamente está el dios de la derecha española bastante castigón y hay algunos indicios, quién sabe, para pensar que el revulsivo se pondría encender en su contra; por ejemplo, el periodista Víctor Guillot aseguró ayer en su artículo de Agenda Pública que algunos medios de la derecha madrileña guardan encuestas en sus trastiendas que le dan a Isabel Díaz Ayuso 165 escaños en caso de presentarse a las elecciones generales. Y eso es un pedazo de revulsivo, lo saben aquí y en Tucumán, por mucho que le venga mejor a la oficiosa que al oficial.
Cuidaos mucho de las plegarias atendidas, por si acaso.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.