Opinión
¿Para qué quiere Pedro Sánchez un año más?

Por Juan Tortosa
Periodista
"Si Pedro Sánchez resiste un año más, ¿bajará los precios de los alquileres por ley? ¿expropiará a grandes tenedores de vivienda? ¿derogará la ley 15/97 para salvar el sistema público de salud? ¿derogará la ley mordaza que prometió derogar? ¿topará precios en alimentación?". Son preguntas que el otro día se hacía en redes José Manuel de Pablos y que dejaba ahí flotando, sabedor de que ya había suficiente material para reflexionar. Si hagas lo que hagas van a ir por ti a muerte, añadiría yo, ¿por qué no haces todo lo que prometiste que ibas a hacer y no has hecho? ¿Por qué no apuestas por la dignidad, por qué no cumples aquello a lo que te comprometiste con quienes te votaron en lugar de dedicarte a sobrevivir de mala manera? ¡Ay, el manual de resistencia!
De manual en manual y tiro porque me toca. El Manual ha titulado también Iván Redondo su libro más reciente, con el que se pasea por España de presentación en presentación afirmando que ojito, ojito porque Sánchez puede ganar las próximas elecciones generales. Lo dice de tal modo que no sabemos si se trata de una advertencia, una amenaza o se está postulando para regresar a la derecha del padre y celebrarlo. Este controvertido gurú político asegura que él solo habla de números, pero sabe mejor que nadie que en el material con el que trabaja cuentan mucho las emociones.
Que se lo pregunten a las cabezas visibles de un Partido Popular instalado en la provocación y el insulto como instrumentos parlamentarios. No hay sesión de control en la que no salgan revolcados por el presidente y sus ministros. "Con todo lo que tienen encima, siguen toreando a la oposición por los dos pitones", escribía el otro día un amigo mío. Para sobrevivir, el bipartidismo ha elegido el mandoble al adversario como método de trabajo y ha renunciado a las propuestas y a la gestión. PSOE y PP se dedican a ponerse verdes uno al otro, a competir por ver quién acusa al contrario de mayores corrupciones y a dejar pasar el tiempo, como la Puerta de Alcalá. Feijóo a la espera de que la presidencia le caiga del cielo como fruta madura y Sánchez huyendo hacia delante de contradicción en contradicción.
A pesar de que se empeñan en seguir jugando a presentarse como los más progres del mundo, este Gobierno de coalición ha llevado a cabo el mayor rearme de la historia de este país, beneficiando fundamentalmente al complejo militar industrial norteamericano; a pesar de manifestarse como aliado de Palestina, ha mantenido intactas, como recordaba el otro día Ione Belarra, las relaciones con Israel en pleno genocidio. ¿Para qué quiere un año mas Pedro Sánchez? ¿Para continuar pareciéndose cada vez más al PP? ¿de verdad piensa que así le va a quitar votantes?
Sánchez, no nos olvidemos, tiene a día de hoy en sus equipos de confianza a gentes que en su día lo traicionaron para entregarle el gobierno al Partido Popular en 2016, cuando ya existía mayoría plurinacional y democrática en el Parlamento. ¿Qué preparan? ¿acaso una jugada similar diez años después encabezada ahora por quien entonces fue defenestrado? Tanto PP como PSOE se empeñan en rebajar la importancia de vascos y catalanes en la correlación de fuerzas políticas y continúan además sin reconocer que desde la aparición de Podemos ya nunca nada volvió a ser igual.
Que los árboles no nos impidan ver el bosque. Que el imperdonable acoso judicial al que está siendo sometido el partido mayoritario del Gobierno, sobre todo su presidente, no nos disuada de preguntarnos qué demonios hay detrás. Ahora ya no tienen a Ciudadanos, tampoco a Sumar, y los recambios que están buscando a la desesperada no acaban de cuajar.
Gracias a aquellos a quienes acusaron de hacer demasiado ruido, se llevaron a cabo en España las mayores transformaciones económicas, políticas, feministas y ecologistas de los últimos tiempos. Hasta hubo presupuestos todos los años. Ojalá el tiempo que aún pueda continuar en la Moncloa le sirva a Sánchez para admitir de una vez que este es el camino y no el de continuar pertrechado en un partido que hasta ahora jamás se subió las mangas en serio para pelear por una justicia presentable, unos cuerpos de seguridad democráticos y unos medios de comunicación cuyos propietarios y profesionales no olvidaran el carácter de servicio público que tienen periódicos, radios y teles.
Si en este año que aún aspira a completar Sánchez se decide a poner en marcha alguna de las medidas de las que hablábamos al principio (bajar los precios de los alquileres por decreto o derogar la ley mordaza, por ejemplo), igual Redondo acaba teniendo razón y la supervivencia continúa. Y si no es así, si hagas lo que hagas te van a acabar triturando, más razón todavía, digo yo, para redondear tu legado con decisiones que te permitan ser recordado con una cierta dignidad. ¿O no?

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