Opinión
¿Quieres saber cuánto vale tu ático?

Por David Torres
Escritor
Puede que las bicicletas sean para el verano, pero ya te digo yo que los áticos no. Con lo que pega la canícula en el foro, las terrazas se convierten en áreas radiactivas y el interior en un microondas donde uno se cuece vivo a menos que disponga de un buen aire acondicionado y una batería de ventiladores. Por suerte, Ayuso cuenta con ventiladores y aire acondicionado a punta pala. Incluso cuando pasea a pelo por la calle, lejos de sus áticos, lleva incorporados ventiladores mediáticos que van esparciendo mierda a los cuatro vientos y un aparato de aire acondicionado que la aísla en un clima benigno, proclive a la fruta. Ayuso cuenta con su propio sistema de refrigeración personal, una tecnología punta hecha a base de jueces y periódicos, de manera que florece todo el año, como un madroño eterno con Almeida en el papel de oso.
Sin embargo, este fin de semana parece que con tanto calor el aire acondicionado no acaba de funcionar y que un par de ventiladores están sembrando mierda en lugar de esparcirla. No será por falta de cuidados, con lo generosa que suele ser la presidenta con los medios afines en materia de publicidad y lo bien que riega ella los cactus, los ficus y Antonio Naranjo. El ABC titulaba “Ayuso debe una explicación”, frase que remite inmediatamente al alcalde de Bienvenido, Mister Marshall, una explicación que Ayuso nos va a dar porque nos la debe, como presidenta nuestra que es. El galimatías de Pepe Isbert desde aquel balcón de Villar del Río resulta transparente al lado del laberinto inmobiliario en el que se ha metido la Comunidad de Madrid con la compra de un ático de casi quinientos metros cuadrados por valor de más de seis millones de euros.
En un principio -según las primeras explicaciones al estilo Pepe Isbert-, el ático de Chamberí estaba destinado a oficina temporal de la presidenta durante las obras en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol. Pero da la casualidad de que no se puede usar una vivienda, por lujosa, aparatosa y vergonzosa que sea, en funciones de despacho oficial, así que han decidido ponerlo a la venta cagando leches, no sin que antes Ayuso iniciara el contraataque anunciando una campaña de desprestigio contra ella. Campaña que aún no se sabe si está financiada por Feijóo, por Pablo Casado, por el bombero torero, por Antonio Lobato, por el porrón de Miguel Ángel Rodríguez o por Pepe Isbert.
Al parecer, al igual que el otro ático de su novio, Alberto González Amador, se trata de áticos concebidos no nacidos, residencias con anomalías fiscales y conexiones raras. Hasta el punto de que la anterior propietaria del ático comprado a tocateja por la Comunidad de Madrid figura en los registros de contactos y agendas telefónicas vinculadas al caso Epstein. Aparte de los mejores churros, los mejores bocatas de calamares, los mejores Cañones del Colorado y los mejores ciudadanos anónimos, resulta que Madrid también tiene los áticos más pringosos del mundo y por eso hay que deshacerse de ellos cuanto antes.
A todo esto, dice mi compadre Aníbal Malvar que, con un poco de suerte, ya no tendremos que escribir más sobre Ayuso, una apreciación que -como advirtió George Bernard Shaw al leer la noticia de su muerte- me parece prematura y exagerada. Por un lado, podríamos quedarnos no ya sin la primera candidata seria a jefa de gobierno en España, sino también sin la primera presidenta poligonera de la Historia. Lo cierto es que a Ayuso se la veía bastante quemada durante las ruedas de prensa de los incendios en Madrid, eclipsada por su archienemigo Sánchez y a la sombra de la reina Letizia, al lado de la cual iba frunciendo unas jetas de rencor que ríete de la novia de Chucky. ¿Quieres saber cuánto vale tu ático? No lo sabe ni Antonio Lobato, tú.
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