Opinión
El rey no llega a fin de mes

Por David Torres
Escritor
Cómo no andará España de números rojos que al rey Felipe VI ya casi no le alcanza para costearse el veraneo. Prácticamente está a dos veleros de ponerse a pedir limosna en la calle. De hecho, en una operación gestionada por el ministerio de Defensa en colaboración con la Armada, acaba de agenciarse otro velero por la bagatela de un millón de euros. Hombre, si hasta yo me he comprado un ventilador nuevo en el chino de abajo, no iba a comprarse el rey una nueva embarcación con la que ganar regatas. El velero anterior, el Aifos 500, ya estaba viejito el pobre y además lo de Aifos no inspiraba confianza. Cierto que Aifos es Sofía al revés, pero suena más bien a "Ay que me fostio". Al recién llegado lo han bautizado Hispania, porque Bribones ya había un montón y además es un nombre que puede dar lugar a confusiones
Los rojos, por ser números, tienen la culpa de todo. Y además de los rojos, Sánchez, que ya no sabe qué más hacer con tal de destruir España. Resulta que el malvado gobierno de coalición tiene congelados los presupuestos de la Casa Real ya para tres años. ¿Ustedes creen que una familia normal puede subsistir con ocho millones y pico de euros anuales tal y como anda la economía española? Bueno, una familia normal a lo mejor sí, estirándose un poco, prescindiendo del postre y haciendo juegos malabares, pero a una real ocho millones de euros no le da ni para pipas. Con la mitad de ese dinero podría yo ir pensando en cambiar las cortinas del salón, que ya me vale, e incluso en adquirir una sandía.
Entre secretarios, jefes de lo que sea, mayordomos, jardineros, timoneles, más toda la purrela de hermanas, hijas, sobrinos y nietos, ocho millones y pico se van por el desagüe en un decir "borbón". Imaginen lo que debe costar mantener a punto el tren de vida de Froilán o las aventuras hípicas y épicas de Victoria Federica. Sólo en discotecas, en caballos, en toros y en tiros (de escopeta, se entiende) los hermanísimos ya se han fundido la mitad del presupuesto en febrero. Ahora bien, si no es por el dispendio y el escaparate, ya me contarán para qué presumir de parentela y de monarquía bananera. Lo de “tirar la casa por la ventana” iba por la Casa Real, qué cosas.
Es una vergüenza que, entre el velero nuevo y las subidas de sueldo galopantes a sí mismo y a su entorno familiar, el rey Felipe VI haya tenido que tirar de ahorros para pagar las nóminas. A este paso, el próximo mensaje navideño va a tener que grabarlo en un fotomatón, mientras alquilan parte de la Zarzuela entre Airbnb y recorrido turístico para extranjeros, igual que el marqués de Leguineche. Se entiende que el anterior propietario tuviera que ir escondiendo el dinero por ahí, en testaferros y paraísos fiscales y amigas entrañables, por si un día echaba mano al bolsillo y se encontraba sin blanca. La más entrañable de todas las amigas se quedó con 65 millones en concepto de "donación irrevocable", mientras que un banquero de la City londinense al que traspasó otros 15 los donó a su muerte para fines benéficos: la ONG británica British Council Refugee. Esto molestó mucho al emérito, porque qué fin habría más benéfico que devolvérselo a él.
En fin, tenga usted una dinastía borbónica y fiestera para esto. Cualquier día la Casa Real tiene que montar un crowdfunding al estilo de Lola Flores cuando intentaba remediar un pufo con Hacienda: “Si una peseta me diera cada español”. No me hagan mucho caso, pero sospecho que a la Casa Real ya le damos más de una peseta cada uno, más de cien euros y buena parte del hígado sólo para que sigan borboneando. Según mi conocimiento del inglés, lo de crowdfunding podría venir de fundir coronas, pero seguramente me equivoco: se refiere a la colecta de toda la vida, a pasar el cepillo y aflojar la mosca, quieras o no quieras. Es triste de pedir, más triste es de reinar.

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