Opinión
¿Por qué no te callas, Elon Musk?

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
"Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto". El entonces presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, miraba a su izquierda, mantenía el gesto serio pero calmado. Al otro lado del plano, a la derecha de los espectadores, el que era entonces presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, seguía hablando. Y venía a decir que el anterior presidente español, José María Aznar, "es un verdadero fascista", o "un fascista a toda carta" o "una serpiente es más humana que un fascista o que un racista". Entonces llegó el monarca: "¿Por qué no te callas?".
Viajemos al pasado. Concretamente al año 2007, días 9 y 10 de noviembre. En Santiago de Chile se celebraba la XVII Cumbre Latinoamericana. La reunión se celebraba en el Espacio Riesco, un gran centro logístico y de reuniones al norte de la capital, en el barrio de Huechuraba, construido a inicios del siglo XXI. Un espacio de esos que sirven para todo tipo de eventos, multidisciplinar, como Ifema o la Fira de Barcelona en Hospitalet. Ahí estaban los jefes de Estado y de Gobiernos de los países miembro.
Entre otras personalidades, se encontraban presentes Néstor Kirchner, Evo Morales, Luiz Ignácio Lula da Silva, Michele Bachelet, Álvaro Uribe, Rafael Correa, José Manuel Zelaya, Daniel Ortega, Nicanor Duarte, Alan García, José Sócrates y Aníbal Cavaco Silva, Tabaré Vázquez, Chávez, el Borbón y Zapatero. Participaron representantes de altísimo nivel de los 22 países integrantes de esta unión transatlántica y, como se puede comprobar, significados con los distintos espectros del arco ideológico.
No será esta una tribuna cuyo objetivo sea exculpar de fascismo a Aznar, ni blanquear la mala educación del Borbón. Chávez diría de él, días después de este incidente: "No habrá un millón de reyes que me hagan callar". Sin embargo, quizás es momento de subrayar la actitud de Zapatero quien, resaltando la distancia ideológica que le separaba de Aznar, repudió las gruesas palabras de un mandatario extranjero hacia un expresidente de su propio país. Y llama la atención hoy la actitud del expresidente socialista, precisamente cuando parte de la derecha española se vanagloria de que un multimillonario excéntrico como Elon Musk insulte al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El dueño de Tesla escribió en la red social X: "El sucio Sánchez es un tirano y un traidor al pueblo de España" ("Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain"). El exabrupto del ultraderechista aficionado a hacer saludos nazis llegó después de que el presidente español anunciara algunas medidas relacionadas con la regularización de las redes sociales, tales como, prohibir el acceso a las redes a menores de 16 años, responsabilizar legalmente a los directivos de plataformas por contenidos ilícitos o medidas contra la manipulación de algoritmos. Más tarde, Musk añadió: "Sánchez es el verdadero fascista totalitario" ("Sánchez is the true fascist totalitarian").
Al líder de Vox, Santiago Abascal, pronto se le olvidó defender la institucionalidad española y se le derritió el patriotismo. Abascal tardó poco en sumarse al silbido del amo, como en Los Santos Inocentes hace el criado. "Sí, y también un criminal corrupto", escribió, sobre el comentario de Musk, el también exdirector de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre.
Algún comunicador de los que exhiben la bandera rojigualda en redes sociales no solo aplaudió el insulto de Musk al líder del Poder Ejecutivo español, sino que también se animó a pedirle pasta. "¿Han considerado invertir en esos medios de comunicación españoles (solo hay unos pocos) que intentan luchar contra el líder autocrático español, el 'sucio Sánchez'?". Hay patriotas que cuando ven el negocio se olvidan de su patria.
Alberto Núñez Feijóo, que no es presidente todavía porque no quiere, ha debido estar muy liado esta semana persiguiendo el acoso, sexual y laboral, en su propio partido. Por eso todavía no ha pronunciado la frase que se espera de un aspirante a la Moncloa: "Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Sánchez, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto".
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