Opinión
La víctima es el 'conselleiro'

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
Cuando saltó el caso Errejón en Sumar, Alberto Núñez Feijóo aseguró que los presuntos delitos sexuales de quien fue portavoz parlamentario del grupo Sumar harían “caer a cualquier Gobierno”, aunque el de coalición del PSOE y la formación de Yolanda Díaz se mantuviera en el poder, cosa que al presidente del PP le desagrada sobremanera y así nos lo hace saber todos los días, a todas horas; y eso que él podría ser presidente si quisiera, como confesó hace tiempo.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, sucesor de Feijóo en Galicia, aunque ya con vida propia (o eso dice) desde que revalidó la mayoría absoluta del PP gallego en las elecciones autonómicas, sin embargo, actuó con absoluta naturalidad y coherencia este jueves cuando anunció la dimisión de todos sus cargos (institucionales, parlamentarios y orgánicos) del conselleiro do Mar, Alfonso Villares, por la denuncia de agresión sexual que pesa contra él por violencia contra una mujer presuntamente acaecida en diciembre de 2024 y de la que fue informada Rueda en febrero de este año, apenas dos meses después.
¿Rueda “actuó con absoluta naturalidad y coherencia”, digo? Por supuesto; no van a creer ustedes, a estas alturas del siglo XXI, que un partido que pacta con la ultraderecha negacionista de la violencia machista en todas sus formas va a hacer dimitir a un alto responsable de un Gobierno autonómico por una acusación de agresión sexual, qué estupidez… El conselleiro en cuestión, de hecho, después de la protección y el mimo del que ha gozado por parte de Alfonso Rueda (¿y de Feijóo?) durante cuatro meses, que se sepa, ha sido despedido con un “Hasta luego” emocionante y todos los honores por parte del Ejecutivo gallego, empezando por su presidente, que lo ha abrazado con una efusividad desconocida en él.
Pobre Villares, que tiene que suspender su exitosa carrera política (así titulaba un medio de los muchos regados por dinero público de gallegos y gallegas) porque una mala mujer lo ha denunciado en una comisaría de Ferrol por agresión sexual. “Volverás”, vino a jurarle Rueda durante la lacrimógena despedida de un presunto agresor sexual y sin que nadie se pusiera colorado.
Elogios y más elogios por parte de sus ya excompañeros de Gobierno: que si su ejemplaridad, su actitud intachable al irse, la lección que da al resto de presuntos agresores sexuales con responsabilidades públicas,… Qué dolor y qué pena, pobre hombre, pobre Villares… Hasta el responsable de Loita contra la Violencia de Xénero (un decir) se emocionó en el adiós a tan ilustre muchacho, mientras su jefa, la conselleira de Igualdade de la Xunta gallega, callaba al cierre de estas líneas; como Feijóo, como Tellado, ilustres gallegos y compañeros de la víctima; ese hombre, Villares, que podría tumbar gobiernos, pero sólo si no son del PP…
¿Compañeros de la víctima? Sí, la víctima, el doliente Alfonso Villares, el exconselleiro, el presunto agresor sexual, ¿qué otra víctima va a ser si no el acusado de cuya presunta violencia ya era conocedor el presidente Rueda (¿y Feijóo?) hace cuatro meses? No estarán pensando ustedes en la mujer que habría sufrido el ataque de Villares en diciembre de 2024, ¿verdad? Por favor, lean la prensa que importa a la Xunta, a sus presupuestos, que es la que cuenta, aquí se la dejo: ella, la mujer presuntamente violentada, es la agresora, pero ni presunta ni nada. Ha hundido la carrera -un rato nada más, según Rueda, que ya da por absuelto a su amigo Villares- de un político exitoso y el presunto, encima, ha dimitido con toda su caballerosidad y gallardía para renunciar a un aforamiento que lo llevaría de cabeza al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), donde dicen las malas lenguas (habelas, hailas) que el PP no tiene vara de mando, o no tanta como en esos pequeños juzgados de Ferrol, uno de ellos que llevará el caso. Y te lo dicen así los propios de la Xunta, sin pelos en la lengua, porque son muy conscientes de la injusticia cometida con su (ex)compañero, sentencian (sic): “Allí podrá defenderse en condiciones”, o sea, sin que se filtre nada o lo menos posible del atestado policial que ya tiene Rueda desde febrero.
¿Y la mujer, la víctima (presunta), la denunciante… ? ¿Qué mujer, qué víctima? ¿Qué dice usted, 'feminazi'?
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