Opinión
La derecha está triste, ¿qué tendrá la derecha?

Por Marga Ferré
Presidenta de Transform Europe
La derecha no tiene proyecto, no tienen ni idea de qué hacer con el país más allá de acelerar la agenda ultra y hacerlo pasar por una buena idea. Sus bandazos dan para un repaso y para que nos preguntemos a qué se debe. Se lo propongo porque, en la respuesta, encuentro una sonrisa.
La campaña “hay que adelantar las elecciones” fue tan histriónica que nos hizo olvidar lo fundamental y es el porqué. Por qué pedían un adelanto electoral de forma tan orquestada e insistente, con manifestaciones con fotos de Franco y el presidente de la patronal en el coro. ¿Por qué lo hacían? Alguien pudiera pensar que para desgastar al Gobierno de coalición, pero yo creo que no. Creo que lo hacían a la desesperada porque no les salen las cuentas.
Al menos no con la seguridad suficiente como para asegurarse la victoria de antemano, como hicieron en 2023. Aún recuerdo el ridículo mayúsculo de Feijoo repartiendo ministerios en el programa de Carlos Herrera, dando por hecho un triunfo electoral el 23J. El atragante debió ser épico.
El lector o lectora debe entender dos cosas que a veces se nos olvidan: la primera es que en España no gobierna el partido más votado, sino el que tiene más capacidad de tejer alianzas en un Parlamento en el que hay 13 partidos. Y, en segundo lugar, que el pensamiento conservador tiene como único objetivo estar en el poder, lo demás es attrezzo.
Pedían adelanto electoral porque imagino que calcularon que si se agota la legislatura hay una alta posibilidad de que no les den los números. Como la campaña no les ha salido bien, había que pasar de pantalla rápido y lo hizo Abascal, con guion preparado, anunciando que se está fraguando en España un fraude electoral. Ahí es cuando saqué el cubo de palomitas.
Lo han intentado en una docena de países: Trump en EEUU, Bolsonaro en Brasil, Keiko Fujimori en Perú tras perder en 2021; Alternativa para Alemania desconfiando del sistema postal, Le Pen difundiendo teorías sobre papeletas defectuosas; FPÖ en Austria… La estrategia es calcada: acusaciones de fraude en el voto por correo, corrupción de las instituciones que velan por el conteo y la deslegitimación preventiva del sistema electoral. Pero en España han dado un pasito más.
Oí lo del fraude electoral y pensé: ¿a ver qué se inventan para justificar semejante disparate? Y no me decepcionaron, fue genial: sobran votantes. Como no les salen las cuentas, habrá que quitar votantes. El dislate de negar el voto a los y las migrantes con nacionalidad española viola, así, de entrada, cuatro artículos de la Constitución Española y unos siete de convenios internacionales. Es una estupidez y lo saben, así que la intención es otra: es ir anunciando un fraude electoral por si no ganan. Alguien con cerebro debió decirle al PP que los migrantes con nacionalidad también les votan, así que a disculparse otra vez y a pasar página rápido no sea que se note mucho la metedura de pata.
Para sacarla, Feijoo anuncia que quiere cambiar la Ley electoral para que gobierne la lista más votada, ¿cómo?, dirán ustedes, en un sistema parlamentario. Pues regalándole 50 diputados más al partido más votado, como la propuesta de Meloni en Italia y por idéntico motivo. A doña Giorgia le ha salido un competidor molesto por la derecha y ya no sabe qué hacer. Otro disparate imposible de aprobar en España, pero Feijoo no deja pasar oportunidad de anunciar su frustración.
No pasa nada, se dirían ellos, tenemos al partido de las togas trabajando para nosotros en un lawfare de libro que está funcionando… si no fuera porque el 65% de los y las españolas creemos que la Justicia está trabajando de forma ilícita y contra la democracia.
Y en esas llega la validación de la Ley de Amnistía. Esperen que voy a por más palomitas. Años, ¡años! del España se rompe y de independentismo malvado se ha quedado en nada porque toca, a la desesperada, llevarse bien con Junts, a ver si así no dependen solo de Vox para llegar al gobierno. La validación del TJUE se les ha atragantado y amenaza cisma en la derecha triste.
Para volver a pasar página rapidito, otro bandazo: Feijoo lanza el ataque a todos los trabajadores acusándonos de absentismo laboral. Culpar a los y las trabajadoras por cogernos bajas es tontísimo, pero responde a un intento de seguir una de las máximas más peligrosas de la ola reaccionaria. De hecho, es uno de sus principios rectores: la idea de la escasez. Defienden la escasez de recursos que justifique la expulsión del sistema: no cabemos todos, no hay dinero para que todos tengamos derechos, no hay recursos para cubrir todas las bajas, no hay trabajo para todos, etc.
La gente que no es conservadora a menudo no se da cuenta de que el conservadurismo se dirige a quienes han perdido, o creen haber perdido, el privilegio de estar por encima de alguien. Puede ser una propiedad inmobiliaria que alquilar al precio que quieras o los privilegios de una piel blanca, la autoridad no cuestionada de un marido o los derechos ilimitados del dueño de una fábrica.
La virtud de la izquierda es que es la única capaz de entender la naturaleza real del conflicto en política, donde las ganancias de una clase o grupo implican la pérdida de la clase y el grupo dominante.
Así que sí, no queremos privilegios, y, sí defendemos la igualdad y mientras dejemos que la derecha siga con sus “lágrimas de facha” que dijera, divertido, Manu Sánchez. ¿Se han ustedes dado cuenta de que el fascismo, el machismo, la xenofobia, el clasismo y la homofobia que él denunciaba en su monólogo son todas ideas tristes?
Yo prefiero que, con Benedetti, nos quedemos con los que defienden la alegría como una trinchera.

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