Opinión
Hay 220.000 bidones de residuos radiactivos en el fondo del mar

Activista ecologista, fundador y coordinador federal de Alianza Verde.
-Actualizado a
La investigación que está llevando a cabo el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS) desde el buque oceanográfico L’ Atalante en la fosa atlántica, ha vuelto a poner de actualidad la presencia de miles de toneladas de desechos radiactivos vertidos en aquella zona, a unos 600 kilómetros de las costas gallegas. De paso, nos ha recordado como un sopapo en la cara que los residuos radiactivos tienen una larga vida y que lo que tiramos al mar acaba volviendo de una u otra forma. Y, también, que esa energía nuclear que se empeñan en vendernos como verde, en realidad no lo es.
Durante cuatro décadas, desde los años cuarenta hasta los ochenta del pasado siglo, la industria nuclear europea se deshizo de los residuos radiactivos metiéndolos en bidones que acabarían siendo vertidos en la fosa atlántica. Según datos de Greenpeace, se vertieron 142.000 toneladas de basura nuclear, introducidas en unos 220.000 bidones. Recientes informaciones confirman que el buque L’ Atalante habría localizado 3.000 bidones. Como se ve, una parte muy pequeña de lo que se vertió.
Poca gente en Galicia ignora este vertido, que generó una amplia movilización a comienzos de los años ochenta. Los activistas ecologistas que a bordo del barco Xurelo trataron de evitar el vertido contaron con un amplio apoyo social, al igual que los activistas de Greenpeace que trataron de frenar el vertido con sus lanchas. Las imágenes de los bidones cayendo sobre una zodiac de Greenpeace, que trataba de evitar el vertido, dieron la vuelta al mundo entero. Con ello consiguieron una pausa hasta que finalmente una década después la Convención de Londres sobre Vertidos al Mar (LDC) acabaría prohibiendo esta práctica tan terrible.
Por eso ha llamado la atención que Ángeles Vázquez, conselleira de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, afirme desconocer la existencia de bidones radiactivos sumergidos hace más de 30 años frente a las costas gallegas. Alucinante que ignore unos hechos que son historia de la lucha ecologista en Galicia, así como una espada de Damocles sobre el medio ambiente marino, tan importante en Galicia. Esta persona es la que debe tomar decisiones sobre el proyecto de la papelera de Altri…
Lo cierto es que los miles de toneladas de residuos radiactivos hundidos en la fosa atlántica suponen un riesgo permanente para el medio ambiente marino. Es importante que se mantenga una vigilancia constante sobre los mismos, para ver cual es la evolución de toda esa acumulación de basura radiactiva. Por ello sería importante que España también inicie sus propias investigaciones para el seguimiento de los desechos. La pregunta obvia es: y eso, ¿quién lo paga ahora?
Todo esto viene a cuento del actual debate nuclear, porque algunos tratan de minimizar los impactos ambientales de esta forma de producción de energía, y nos la venden abiertamente como verde. En realidad, la herencia que va dejando la industria nuclear es una de contaminación y peligro. La amenaza de contaminación radiactiva en las costas no es baladí, pero será muy difícil y costoso gestionar lo que alberga el fondo marino. No es alarmismo ecologista, sino información científica. Ni el Gobierno español ni la Xunta de Galicia pueden seguir mirando para otro lado.
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