Opinión
No abuchees a Obama
Por Eugenio García Gascón
"Tres mil millones de dólares al año cuesta MI ocupación", se leía en un cartel-sandwich que envolvía a un hombre disfrazado de opulento Netanyahu engordado por las generosas aportaciones de los contribuyentes estadounidenses a Israel. Era una de las personas que protestaban justo a la entrada del lugar donde se habían reunido los 11.000 delegados del lobby proisraelí AIPAC en Washington momentos antes de que el presidente Obama tomara la palabra.
Obama habló ante el poderoso lobby sin decir nada que se saliera de tono, de manera que se aplaudieron una y otra vez sus palabras de apoyo a Israel o las amenazas contra Irán. Se esperaban abucheos pero solo hubo unos pocos.
Se esperaban abucheos porque el jueves Obama dijo que israelíes y palestinos deben negociar las fronteras sobre la línea verde de 1967. Al día siguiente, el viernes, se reunió con Netanyahu y después admitió que existían diferencias entre ambos. Ayer Obama precisó que el resultado final de la negociación no será la línea de 1967, y los miembros del AIPAC le ovacionaron.
El hecho de que no hubiera muchos abucheos es digno de mención. El Yediot Ahronot titulaba su crónica de la página 6: "Se ruega no abuchear a Obama". En el texto se explicaba que la dirección del lobby israelí no quería correr riesgos y había enviado a todos los delegados un mensaje por correo electrónico recordándoles que debían mantener las normas de cortesía con el presidente y no abuchearle cuando subiera al estrado.
Obama no dijo nada novedoso, pero advirtió al AIPAC y a Israel que el mundo está cambiando muy rápidamente. Lo repitió varias veces y añadió que Israel debe aprovechar la oportunidad que se le brinda de hacer la paz con los palestinos.
Netanyahu sostiene que las fronteras de 1967 son "indefendibles", pero a la velocidad que avanza el mundo lo que resulta indefendible es la posición de Israel. Y es lo que Obama sugirió al lobby con toda la educación y cortesía que requería la ocasión.