Opinión
Adiós, Gates, héroe y villano
Por Ciencias
VIDA 3.0 // JUAN VARELA
* Director del blog ‘periodistas21.com’
Treinta y tres años viendo su flequillo y sus gafas. Bill Gates sigue sonriendo con cara de niño bueno desde el homenaje de la web de Microsoft ahora que se retira parcialmente. Casi 30 años pegados a Windows. “Un ordenador en cada escritorio y en cada hogar”, como decía su lema fundacional. 33 años maldiciendo desde el día que convirtió el software en un negocio al negarse a distribuir gratis el viejo BASIC. Una treintena de años de revolución de la informática personal, pero también de
monopolio y abusos.
Gates se retira para convertirse en el gran filántropo de la era digital y la globalización. Decae la era del PC achuchada por los móviles, el software libre e Internet. Cuando el software es un servicio, Google es el nuevo dueño. La razón de la gran creación de Microsoft se desvanece: ya no es necesario tener todos los programas en el disco duro, están en red, alojados en una miríada de servidores y conectados desde ordenadores, móviles y cualquier artilugio con
conexión y un procesador.
Bill Gates descubrió que los sistemas operativos y los programas tenían vida propia al margen de las máquinas. Convenció a IBM para que le dejara crear un nuevo mercado: cobrar por el software. Y la era del PC explotó porque muchas empresas podían fabricar componentes electrónicos, poner un chip de Intel e instalar Windows como sistema operativo. Listos para consumidores, empresas y particulares. El mundo se llenó de PC manejables por cualquiera, ya no era necesario pelearse con el oscuro código numérico.
Surgieron mitos posmodernos como la rivalidad Gates/Steve Jobs o Mac/PC. Dos tecnoreligiones. Apple entendió mejor Internet cuando Jobs volvió a la compañía, ha revolucionado la música y va camino de hacerlo con los móviles con su vieja estrategia: controlar los aparatos gracias al software y un diseño innovador. “El único problema con Microsoft es que no tienen gusto”, ha dicho Jobs de su viejo rival.
Llegó Internet y Microsoft perdió el tren. Siempre había trabajado acaparando mercado. Hasta que el software libre comenzó a desafiar su monopolio, la comunicación se hizo omnipresente y la web 2.0 llenó Internet de soluciones creadas por gente que ya no necesitaba los códigos de Microsoft.
En su libro de 1996, The Road Ahead, Gates hablaba de la revolución de Internet con el PC como llave. Diez años después lo seguía creyendo y en Microsoft defienden que la era digital no apartará al PC y a los programas de Microsoft. Pero la era Gates acaba. Lo sabe y se retira para reinventar la filantropía. Tras la sonrisa del niño bueno la inteligencia sigue parpadeando.