Opinión
Americanos
Por Público -
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Americanos! ¡Os recibimos con alegríaaa!”, cantaban en aquella película de Berlanga que se titulaba Bienvenido Mister Marshall los habitantes de un pueblito castellano que esperaban el maná de los dólares para la reconstrucción de Europa. Mister Marshall pasó en coche a toda velocidad, envuelto en una nube de polvo. Y lo que recibió España fueron las bases militares de Rota y Torrejón. La escena está repitiéndose ahora en Centroamérica, con el habitual pretexto: la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.
El ejemplo más reciente es el de Costa Rica, cuya nueva presidenta, Laura Chinchilla, acaba de aceptar la presencia de siete mil soldados norteamericanos venidos en 46 buques de guerra (fragatas, submarinos y portahelicópteros de combate), dentro del “Capítulo de Seguridad” que, curiosamente, figura en el Tratado de Libre Comercio firmado hace poco con Estados Unidos. Ha habido protestas de la oposición, pero un parlamentario oficialista apaciguó las aguas recitando como una jaculatoria la explicación mágica:
–Es para evitar que los narcotraficantes les vendan drogas a los niños en la puerta de las escuelas.
En Honduras, donde la presencia de bases norteamericanas es cosa vieja
–desde la de Palmerola se organizó la guerra de la “contra” en Nicaragua, y hace un año se fraguó el golpe contra el presidente Zelaya–, el nuevo presidente Lobo acaba de autorizar la construcción de otra en Caratasca, en la frontera con Nicaragua. Las hay en El Salvador y en Panamá, donde el nuevo Gobierno de Martinelli acaba de aprobar cuatro nuevas, y en Aruba y en Curazao, abriéndose al Caribe, donde el Comando Sur reactivó en 2008 la IV Flota. Desde enero de este año, y a raíz del terremoto de Haití, el Pentágono tiene allí 20.000 marines. Y aunque hace dos años el Gobierno de Correa en el Ecuador cerró la base de Manta, a continuación el Gobierno de Uribe en Colombia abrió de un golpe siete de sus bases aéreas y navales a la presencia de tropas, buques y aviones norteamericanos. Y a todo eso hay que añadir la “Iniciativa Mérida”, impulsada por el Gobierno de Estados Unidos para militarizar conjuntamente con México la susodicha lucha antidrogas.
Durante su campaña electoral, Barack Obama usaba para conquistar el voto hispano una frase en español que recordaba al solidario “Ich bin ein Berliner” de John F. Kennedy:
–¡Todos somos americanos!
Pero quería decir esto.