Opinión
Arde California
Por Varios Autores
AGUAS HELADAS // LORENZO SILVA
El fuego ha devorado un buen pedazo de California. Entre los damnificados, un puñado de eso que desde hace unos años se ha dado en llamar “celebridades” (copiando del inglés celebrities). Por lo visto, a Spielberg hubo que evacuarlo y a Sean Penn se le quemó el castillo.
La desgracia de los opulentos siempre proporciona un secreto regocijo a los desheredados. Pero no se entusiasmen: de estas grandes catástrofes que en los últimos años ponen patas arriba regularmente a la primera potencia, quienes peor parados salen son los muchos destripaterrones que en su territorio malviven. Spielberg arreglará sin despeinarse los desperfectos y a Penn el seguro le levantará otro castillo.
Los que las estarán pasando canutas son todos esos que no tienen dólares para pagarse el amparo que el Tío Sam está demasiado apurado para prestarles. La revista Time nos informa que cada minuto de la no-guerra de Irak cuesta 500.000 dólares. La semana pasada se probó con éxito el escudo antimisiles en Hawai: se logró abatir un objetivo balístico que volaba más allá de la atmósfera. Imaginen lo que vale el cacharro capaz de semejante hazaña. ¿Hasta cuándo se sostendrá este agravio? La Historia nos enseña que de una u otra forma todos los imperios acaban suicidándose, cerrando los ojos a lo que de veras los amenaza. No será de Irak, ni de allende la atmósfera, de donde llegue el golpe.