Opinión
Armas químicas
Por Eugenio García Gascón
Rusia y China han advertido a Estados Unidos que no intervenga directamente en la guerra civil que sacude Siria desde hace 17 meses y que se ha cobrado millares de vidas, en su mayor parte de rebeldes y opositores.
La advertencia de Moscú y Pequín se produce después de que el lunes el presidente Barack Obama lanzara una clara amenaza contra Siria para que este país se abstenga de utilizar las armas químicas que posee. Obama dio a enteder que esto significaría cruzar una línea roja que daría luz verde para una intervención militar americana en ese país.
Sería una intervención directa puesto que indirectamente los americanos hace mucho tiempo que se involucraron en Siria a través de terceros países como Turquía, Arabia Saudí y Catar.
Las declaraciones de Obama llegan después de que Damasco haya dicho que no tiene intención de usar el depósito de armas químicas que posee siempre y cuando terceros países no intervengan directamente en el conflicto.
Por su parte, China y Rusia quieren mantener la guerra civil en el marco de las Naciones Unidas puesto que en el Consejo de Seguridad cuentan con derecho a veto y pueden paralizar, aunque sea solo parcialmente, los movimientos de Estados Unidos y sus aliados partidarios de una intervención militar extranjera similar a la que se dio en Libia el año pasado.
El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, fue ayer muy explícito cuando advirtió a Estados Unidos que no intente exportar a Siria "la democracia con bombas", en una aparente alusión no solo a Libia sino también a Irak y Afganistán.
La actual administración de Obama ha hecho suya la política de expansión de la democracia en Oriente Próximo al coste que sea que ya caracterizó a los neoconservadores de la administración Bush precisamente en Irak y Afganistán, dos países donde el arriesgado experimento ha dejado mucho que desear.