Opinión
Asad, contra las cuerdas
Por Eugenio García Gascón
Se ha cumplido un mes de las revueltas en Siria y la sensación que se saca de que las protestas van a más y que el presidente Bashar al-Asad se encuentra ante un problema grave y de difícil solución, si es que tiene solución desde su punto de vista.
En otras épocas las revueltas se podían aplastar mediante la fuerza, como ocurrió en la ciudad de Hama, al norte de Damasco, a principios de los ochenta, pero el mundo ha cambiado desde entonces y hoy resulta más difícil lanzar al Ejército contra la población civil. Algo que en los ochenta se podía justificar, hoy no admite justificación.
Bashar al-Asad lo tiene realmente crudo para salir con éxito del punto en el que se encuentra, ya que las protestas siguen creciendo de semana en semana. Los manifestantes exigen democracia pero muchos de ellos son islamistas que apoyan a la Sociedad de los Hermanos Musulmanes, la misma que protagonizó la revuelta de Hama en los ochenta y que ahora está esperando su oportunidad para implantar un régimen islamista.
Durante los últimos días, Asad ha estado haciendo una concesión tras otra a la población en general y a los islamistas en particular. La última ha sido la promesa de derogar inmediatamente las leyes de emergencia que están en vigor desde hace décadas.
Es la primera vez desde los ochenta en que el régimen se encuentra en peligro, un peligro real que ha colocado a Asad contra las cuerdas. La población siria parece que no se va a contentar con medidas cosméticas, por lo que el peligro va a crecer. Está en juego si el régimen baazista laico dirigido por la minoría alawí debe ceder el poder a la mayoría sunní, una mayoría donde existe una fuerte corriente islamista.