Opinión
Boicot
Por Eugenio García Gascón
Las universidades del Reino Unido se encuentran entre las más activas a la hora de denunciar la ocupación israelí de Palestina. Esta semana, la prensa hebrea ha informado de distintos incidentes que han ocurrido recientemente en los campus británicos, y que se suman a otros que han tenido lugar fuera de las universidades.
En la Universidad de Essex, cerca de Londres, grupos de activistas propalestinos han boicoteado una conferencia, que debería haber dado el viceembajador de Israel en Londres, denunciando al Estado judío por "apartheid". Otro incidente similar ha ocurrido en una universidad de Irlanda del Norte, donde el embajador de Israel debía pronunciar una conferencia, que también hubo de suspenderse debido a las protestas de grupos de estudiantes.
Asociaciones judías del Reino Unido han calificado de "desalentadora" la situación que se vive en ese país, y especialmente en la universidades, en lo tocante al conflicto israelo palestino.
Estas asociaciones también han dicho que en el Reino Unido se ha abierto un proceso de "deslegitimación de Israel", del que se han hecho eco puntualmente los medios hebreos.
Ahora bien, no creo que la mayoría de los estudiantes que participaron en las protestas desearan "deslegitimar a Israel". Más bien lo que querían era denunciar la ocupación militar de Palestina y la concentración de la población palestina en ghettos en Cisjordania, algo que desgraciadamente no quieren ver las organizaciones judías del Reino Unido ni la prensa israelí, de la misma manera que el gobierno israelí, los sucesivos gobiernos, tratan de ocultarla en la medida de sus posibilidades.
Si Israel desea acabar con las protestas, o al menos con la mayoría de las protestas, solo tiene que abandonar los territorios ocupados, es decir dejar de construir desaforadamente para colonos judíos y sacar a los colonos que ha metido en Cisjordania en los últimos lustros mientras decía negociar con los palestinos. Solo entonces tendrá más "legitimidad".
Exigir que se aplique la legislación internacional no debe verse como una "deslegitimación de Israel", aunque los israelíes, por intereses conocidos, pretendar presentarlo de esta manera.