Opinión
Caníbales al acecho
Por Varios Autores
ANTONIO AVENDAÑO
La gente más hambrienta de la derecha española aún no ha decidido cómo quiere cocinar a Soraya Sáenz de Santamaría antes de devorarla como se merece. Lo que realmente le pide el cuerpo a esa derecha caníbal es comerse cruda a Soraya, tal cual, nada de vuelta y vuelta y aderezada con su poquito de tomillo y romero, sino en crudo, en dos bocados, sin mayores requilorios ni miramientos, ñam, ñam. El sector caníbal no entiende que el peso del Grupo Popular no recaiga en uno de los suyos, un tiburón de mandíbulas contrastadas, con experiencia en devorar catalanes, estatutos, diálogos con ETA, educaciones para la ciudadanía y manjares parecidos. No entienden que Rajoy haya nombrado a una tierna paloma en sustitución del duro gavilán Zaplana, de manera que hasta que no se zampen a la paloma no pararán. En esa derecha rebordecida los más resentidos miran a Soraya con desprecio, los más ecuánimes con condescendencia y los más profesionales como un buen aperitivo que tomar antes de darse el atracón de practicar la oposición a lo bestia, que es lo que les gusta. No es nada personal, Soraya, compañera, sin rencores, no te comemos por gusto, te comemos por España. En el PP hay dos partidos: uno resentido y caníbal y otro que, sin tirar a vegetariano, que tampoco es eso, prefiere menús políticos más templados. No sabemos cuál de ellos ganará. Pero lo mejor de todo es que, por primera vez en su historia, tampoco ellos lo saben.