Opinión
Carter en Tierra Santa
Por Eugenio García Gascón
Jimmy Carter forma parte de ese pequeño grupo de personalidades occidentales que se han implicado a fondo en el conflicto de Oriente Próximo. El acuerdo de paz entre Egipto e Israel fue obra suya. El presidente norteamericano puso en el empeño toda la carne en el asador, algo que ahora se echa de menos, y luego escribió memorables páginas sobre aquel episodio, páginas que da gusto leerlas y que son muy instructivas y ricas acerca de la psicología de Anwar al-Sadat y Menagem Beguin, de los árabes y de los judíos.
Recientemente Carter publicó Palestine Peace not Apartheid, un libro donde se denuncia los abusos que Israel comete a diario en los territorios ocupados. Carter no es ningún extremista, sino un simple demócrata estadounidense que más o menos piensa como muchos republicanos, como podría ser el ex secretario de Estado James Baker. Pero a este tipo de personalidades que se interesan por el conflicto árabe israelí y que han luchado por lograr una solución, a menudo se les tiene en Israel por antisemitas. Es un disparate, pero es así. Hoy día basta exigir a Israel que salga de los territorios ocupados para que tengas muchas posibilidades de que te llamen antisemita.
Carter acaba de visitar varios países de la región, y también ha estado en Jerusalén. El viernes acudió a la protesta semanal que tiene lugar en el barrio palestino de Sheij Yarrah, de donde los colonos judíos van echando a los palestinos a buen ritmo para ocupar sus casas. Todo se hace "legalmente", pero Carter ha dicho que aunque la expulsión sea legal conforme a las leyes israelíes, es ilegal respecto a las leyes internacionales. Su buena voluntad no servirá de mucho porque los líderes políticos occidentales le permiten a Israel cualquier cosa, no se atreven a denunciar los abusos, y mucho menos a tomar medidas para detenerlos.
Carter también ha visitado el barrio palestino de Silwan, justo fuera de las murallas de Jerusalén, donde ha denunciado la ocupación de Cisjordania y ha dicho que Jerusalén Este debería ser la capital de un Estado palestino. Es una lástima que las sucesivas administraciones estadounidenses hayan ignorado estos planteamientos que podrían haber conducido a la paz hace ya muchos años.