Opinión

De chándal y tacones

Por Rafael Reig

El titular del diario madrileño lo decía todo sobre la maratón: “El primero entró tras vomitar dos veces, los últimos, andando y cogidos del brazo”. Remontándonos a sus orígenes, su inventor griego murió al terminar la primera maratón, buscando el aplauso por su victoria; y su reinventor estadounidense, como ‘jogging’, murió corriendo a los 53 años de un ataque al corazón. La búsqueda del aplauso de otros seguidores de la moda, como andando miles de kilómetros como peregrino o ayunando hasta la anorexia, nos recuerda la reflexión de Oscar Wilde: “Calificar al hombre de animal racional es, al menos, la definición más prematura que conozco”.

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