Opinión
La chica de la RDA
Por El Mapa Del Mundo
China, con su poderosa economía, y Rusia, con sus reservas de energía, lucen cada vez más sus músculos en el mundo. Se pudo comprobar durante la reciente visita del Dalai Lama a Europa. El líder del pueblo tibetano, que lleva más de medio siglo bajo el yugo de Pekín, pasó por varios países–entre ellos España y Portugal– sin que ningún gobernante se atreviera a hacerse la foto con él.
Con una excepción: Angela Merkel, que lo recibió en Berlín. Los chinos se mosquearon y cancelaron varias reuniones ministeriales. Las críticas le llegaron a Merkel del lado más insospechado. El socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, titular de Exteriores y nuevo vicecanciller en la coalición, acusó a la dirigente de poner en peligro los intereses alemanes en China. El ex canciller Gerhard Schröder aprovechó para censurar también la relación más distanciada que la democracia cristiana guarda frente al presidente Putin.
“Podemos filosofar sobre una política exterior basada en valores, pero el gas lo necesitamos de verdad”, dijo Schröder, que está en nómina del gigante ruso Gazprom y para quien esa política “emocional” de Merkel se debe a su experiencia como ciudadana de la antigua República Democrática Alemana.
A esto cabría responder que ojalá hubiera más líderes que sufrieron regímenes totalitarios en su propia piel. Steinmeier acaba de adelantar a Merkel en las encuestas. Hoy parece más rentable meterse con EEUU que criticar a los autoritarios en Moscú y Pekín.
Thilo Schäfer