Opinión
De chupópteros y nulidades
Por Javier Vizcaíno
-Actualizado a
Más refuerzos para la defensa del Alcázar de papel perpetrado por los historietistas de la catacumba. César Vidal se siente aludido y vierte aceite hirviendo desde la almena de La Razón: “La Real Academia de la Historia sostiene análisis históricos que no son los del zapaterismo y su recua de presuntos hispanistas sin vergüenza, de nulidades sectarias que ocupan cátedras de provincias y de chupópteros de la mal llamada Memoria histórica”. ¿Nulidades sectarias? ¿Chupópteros? Es lo que tiene escribir frente al espejo.
En Libertad Digital, Cristina Losada se calza birrete de catedrática y espumaraja desde la tarima imaginaria: “Un buen panfleto es lo que se pide a los académicos y no rebuscadas fórmulas de la ciencia política. Ante todo, porque no las entienden los nenes. De otro modo, ¿cómo explicar que estos sagaces denunciantes crean que un régimen autoritario no es una dictadura?” Imaginen a Jesulín de Ubrique dando clases de gramática. Pues lo mismo, pero con lecciones de historia.
Y tal baila también el editorialista de Cope, que menciona cosas que no conoce ni de oídas: “El acoso que estos días sufre la Real Academia de la Historia es el acoso de quienes no aceptan la libertad de pensamiento y quieren imponer a todos su versión única de la historia”. Parece mismamente lo que le dijo la sartén al cazo.
Apellidos sucesorios
En La Gaceta, superado el disgusto de no ver el recuadrito de Carlos Dávila en primera, Román Cendoya nos devuelve la sonrisa. No se lo digan, porque él cree que su hallazgo sobre el mecanismo sucesorio del PSOE es algo muy serio: “Parece que para ser candidato del PSOE hay que repudiar el apellido del padre. Dos pruebas: José Luis Rodríguez, conocido por Zapatero y Alfredo Pérez, conocido por Rubalcaba. Carmen tenía una tara. Sólo sabemos su primer apellido, Chacón. Así no va a ninguna parte”.
El Mundo no olvida su querida cuestión vascongada. Junto a un palo inopinado de Isabel San Sebastián a Antonio Basagoiti por complicidad rojoseparatista -como lo leen-, Pedro Jota presta una página entera a Joseba Arregi. Habría bastado un párrafo: “El final de ETA requiere algo más que la desaparición de la organización terrorista. Requiere enfrentarse abiertamente con el proyecto nacionalista radical que ha dotado de sentido, de significación y de legitimación al terror de la banda”. Otro que teme que se le acabe el chollo.