Opinión
Los comisarios políticos
Por Juan Carlos Escudier
El control de la información que ha impuesto en RTVE su órgano de administración, a propuesta de una consejera del PP y con la abstención aquiescente de los del PSOE, es una prueba más del valor que se concede en estos días al periodismo. Se impone la tesis de que los ciudadanos tienen derecho a estar informados pero sólo de lo que interesa a los dueños del cortijo, en cuyas manos queda también decidir si el tiempo dedicado a la Gürtel es excesivo o si los planos de la calva de Rubalcaba son ofensivos para la dignidad capilar del candidato. No basta con que esa responsabilidad sea ejercida por un director de Informativos al que luego pedir cuentas, sino que es necesario una censura previa para evitar extralimitaciones.
El modelo tiene una rancia tradición en la televisión pública. Existió en los primeros Gobiernos del PSOE y se mantuvo inalterable con los del PP, cuando bastaba una llamada del entonces secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Rodríguez, para alterar la parrilla y abrir el telediario con la noticia preferida del jefe de la criatura o de su santa, que de todo hubo. De esta práctica tiene uno testigos acreditados.
Es de justicia reconocer que las cosas cambiaron con Zapatero, ya fuera por convencimiento o por la constatación de que el mando a distancia de RTVE, por si solo, no gana las elecciones. El presidente ha cometido múltiples errores y hasta puede que se merezca que los suyos le traten ahora como un apestado, pero la renuncia a poner a su servicio los medios de comunicación públicos, como habían hecho sus predecesores y siguen haciendo los virreyes autonómicos en sus respectivos canales locales, es digna de elogio.
El giro representa el regreso del comisario político en su versión más colectiva. Como uno no parece suficiente, los consejeros elegidos por los partidos y los sindicatos –salvo las honrosas excepciones de IU y UGT- se aprestan a vigilar la información para suministrarla a su capricho. Ante lo mayúsculo del escándalo, dirigentes del PSOE y del PP han corrido a desmarcarse. Todo ha sido cosa de sus peones, que son muy independientes.