Opinión
Concesiones a los islamistas
Por Eugenio García Gascón
Siria ha comenzado a anunciar medidas reformistas. El presidente Bashar al-Asad quiere actuar con rapidez para evitar que las protestas de las últimas semanas, que hasta ahora han tenido un alcance limitado, se extiendan y crezcan en número.
Las medidas se han dirigido a los islamistas sunníes, un sector de la población muy numeroso, aunque no sepamos exactamente cuán numeroso, que podría poner en peligro la estabilidad del régimen si sale a la calle de una manera más o menos organizada. Los sunníes constituyen aproximadamente el 75 por ciento de la población siria y el islamismo sunní ha estado muy reprimido históricamente en Siria.
Pues bien, la primera medida tiene que ver con el 'niqab', que es el velo con el que algunas mujeres musulmanas se cubren toda la cara con la excepción de los ojos. Asad ha cedido a la petición de los clérigos sunníes de permitir que vuelvan a su trabajo unas 1.200 mujeres, maestras y profesoras, que fueron suspendidas de empleo por cubrirse el rostro con el niqab en un Estado que pretende ser el más laico de la región.
Otras dos medidas con las que Asad pretende congraciarse con los sunníes religiosos son la financiación de un instituto sunní y la creación de algunos canales de televisión religiosos.
Las protestas de las últimas tres semanas están haciendo mella en el régimen. Hoy es viernes y habrá que ver cómo reacciona la calle después de la plegaria del mediodía en las mezquitas del país. En algunas de las protestas que han tenido lugar en las últimas semana se ha observado la presencia de islamistas y se han gritado consignas islamistas, aunque lo cierto es que por ahora los islamistas todavía no han mostrado todo su poderío.