Opinión
La conquista de Eurasia (IV)
Por Ciencias
-Actualizado a
Orígenes// José María Bermúdez de Castro
Poco después de la primera expansión demográfica de los homínidos fuera de África, hace al menos 1,8 millones de años, se produjeron migraciones hacia el este y el oeste que culminaron en la colonización de las regiones más templadas de Eurasia. No existen razones objetivas para pensar en una migración forzada, sino más bien cabe pensar en lentas ampliaciones territoriales de homínidos que cada vez precisaban un hábitat más extenso para su subsistencia. Desde las regiones de Próximo Oriente, la expansión territorial hacia el este debió producirse por corredores muy estrechos hasta alcanzar los territorios más favorables para la vida de los homínidos. El paso por aquellos verdaderos “cuellos de botella” debieron producir procesos de deriva genética en poblaciones de tamaño muy pequeño. La especie Homo erectus, cuya antigüedad puede cifrarse en 1,6 millones de años, pudo diferenciarse en el extremo más oriental del sudeste asiático.
El tránsito hacia Europa debió producirse a través de la Península de Anatolia hacia las regiones que en la actualidad ocupan la parte europea de Turquía, Grecia o Bulgaria. La expansión territorial hacia el oeste también tropezó con barreras geográficas complicadas. Si pensamos únicamente en el extremo más occidental de Europa, los Pirineos representaron una barrera infranqueable para aquellos homínidos primitivos. Los estrechos corredores que se abren a ambos lados de esta cadena montañosa hacia el interior de la Península Ibérica fueron los últimos “cuellos de botella” que terminarían por modificar la variabilidad genética de la población original. La evolución de estas poblaciones alejadas de su centro de origen daría lugar a una nueva especie, que el equipo investigador de Atapuerca bautizó con el nombre de Homo antecessor (el Hombre explorador).
El fragmento de mandíbula hallado en el yacimiento de la cueva de la Sima del Elefante, en la Sierra de Atapuerca (Nature, 27 marzo de 2008) ha sido atribuido de manera provisional a la especie Homo antecessor. Algunos de los caracteres anatómicos identificados en este fósil recuerdan a los primitivos homínidos hallados en el yacimiento de Dmanisi, en la República de Georgia, que representan a la población original de la que debieron partir los primeros europeos. Sin embargo, otros caracteres ya habían derivado hacia formas diferentes. Este hallazgo debería impulsar nuevos proyectos de investigación, sobre todo en países europeos en los que todavía existen carencias importantes en este ámbito de la ciencia. Se deben localizar yacimientos del Pleistoceno Inferior, que permitan caracterizar de manera más precisa a los primeros europeos.
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos.