Opinión
Los corruptos
Por Público -
No conozco de cerca los detalles. Para conocerlos habría que ser del Paraguay o de Bolivia (los dos países directamente afectados en el asunto), y además lector asiduo de periódicos bolivianos o paraguayos, o partidario de uno u otro de los implicados, o... Para quien lee, como yo, superficialmente la prensa de muchos sitios no es posible dirimir la cuestión. El caso es que el señor Mario Cossío, gobernador de la provincia boliviana de Tarija, elegido por la oposición al Gobierno central y destituido por este bajo la acusación de corrupción, pidió asilo político en el Paraguay, y se lo dieron. Y Evo Morales, presidente de Bolivia, protesta:
–No puede haber gobiernos, países, ni organismos internacionales que puedan proteger a los corruptos.
De acuerdo. Ojalá fuera así. Pero, para empezar, ¿quiénes son los corruptos?
Si se lo preguntamos a los gobernantes, dirán que son los de la oposición. En Bolivia o en China, en España o en Paraguay, en donde ustedes quieran. Si se lo preguntan, en cambio, a los de la oposición, dirán que los corruptos son los gobernantes. Sin ir más lejos, el destituido gobernador Cossío asegura que no puede esperar un juicio justo en su país porque los jueces y los fiscales han sido corrompidos por el Gobierno. Y, claro, en estos casos suelen ganar los gobernantes. Repito que, visto de lejos, el caso no está claro. Pero ¿es que alguien cree que está claro, desde lejos, el caso Gürtel en España o el de Yukos en Rusia?
Precisamente para casos poco claros se inventó el derecho de asilo, que existe desde la más remota Antigüedad y que tanto en Oriente como en Occidente se fue consagrando a lo largo de los siglos como el primero de los derechos, no humanos, sino políticos. Con lo cual vuelvo a la Bolivia y al Paraguay del principio. Porque en donde más específicamente ha sido codificado el derecho de asilo por tratados internacionales ha sido en América Latina, que ha producido al respecto dos textos de ficción espléndidos (sin hablar de los jurídicos, que a lo mejor también son buenos; y que también, sin duda, son de ficción): uno del novelista cubano Alejo Carpentier y otro del fabulista guatemalteco Augusto Monterroso. Si los traigo aquí a cuento es porque me parece, justamente, que se trata de un cuento: de una invención literaria. La de saber quiénes son los corruptos.
El presidente boliviano, Evo Morales, concluye, por su parte, diciendo que “los pueblos del mundo, y especialmente los pueblos de Bolivia y Paraguay, juzgarán”.