Opinión
Cómo crear un Wikileaks andaluz
Por Antonio Avendaño
La derecha andaluza llega con hambre atrasada a las municipales de mayo. El poder que sumará en ellas no va a saciar la hambruna de 30 años. Tres décadas de humillaciones electorales explican la fruición con que los dirigentes del PP están devorando el espectacular menú degustación conocido como escándalo de los ERE. Aunque, más que un menú, parece un bufé libre servido en un hotelazo de cinco estrellas a alguien que no hubiera probado bocado en muchos días.
El caso de los ERE es el bufé libre que sueña cualquier partido de la oposición: un salón repleto de bandejas cargadas de carnes, pescados, postres, dulces, licores. Puedes empezar con unos deliciosos autos recién salidos del horno judicial, continuar con procedimiento administrativo a la brasa, luego unos informes de la Intervención en su punto y después picotear de postre algún intruso: una suegra, un cuñado, una criatura...
Pero la apoteosis gastronómica está por llegar. Cuando ese Gobierno andaluz entregue a esa jueza del caso esas 480 actas de esos 480 Consejos de Gobierno, el bufé servido hasta ahora parecerá un insustancial aperitivo. Comenzarán las apuestas sobre cuánto tiempo tardarán esos papeles en llegar a los periódicos y a la red. El Wikileaks andaluz estará servido. A lo mejor Griñán debería pensarse si no ha llegado la hora de recurrir alguno de los autos de la jueza Alaya. Está bien la estrategia de colaborar con la Justicia, pero tampoco está mal defenderse con la ley en la mano si se entiende que una jueza se ha pasado 37 pueblos. Por pasarse menos pueblos, o incluso ninguno, andan otros jueces en apuros.