Opinión
Cuatro casas
Por Eugenio García Gascón
Los colonos judíos del movimiento religioso y nacionalista Amana han aceptado trasladar cuatro casas móviles de un asentamiento salvaje a otro de la Cisjordania ocupada.
Los colonos habían plantado las cuatro casas móviles "ilegalmente", según dice el diario Haaretz, en un campo que pertenece a campesinos palestinos, a pocos metros de otro asentamiento también "ilegal" que los colonos conocen como Sde Boaz, al sur de Jerusalén.
Los propietarios del terreno apelaron al Tribunal Supremo, que ordenó la demolición de las cuatro casas. Los colonos se negaron a abandonar el lugar y el ministro de Defensa rápidamente ha encontrado una "solución".
Moshe Yaalon ha prometido a los colonos que no demolerá las casas móviles si las trasladan a Sde Boaz, es decir a apenas unos metros de donde estaban.
Todo esto se ha hecho "en secreto", como suele ocurrir en estos casos. Por supuesto, no es la primera vez que sucede algo así, ni tampoco será seguramente la última.
El ministro Moshe Yaalon es uno de los más extremistas que hay en el gobierno de Netanyahu, donde abundan los ministros extremistas. Hace solo unos días dijo que John Kerry era "obsesivo y mesiánico" por buscar un acuerdo de paz.
Sde Boaz es otro asentamiento "ilegal" incluso conforme a las leyes israelíes de ocupación, pero el gobierno ya ha iniciado los trámites para "legalizarlo".
Todo esto ocurre a plena luz del día y continuamente en los territorios ocupados, sin que la comunidad internacional intervenga para hacer cumplir las leyes.
Al contrario, los mandatarios europeos se pelean por visitar Israel y con sus viajes refuerzan la ocupación. Hace unos días estuvo por aquí Angela Merkel y ahora viene David Cameron.
Lo más gracioso es que las autoridades israelíes no se cansan de "denunciar la incitación a la violencia" de los palestinos, e incluso del inoperante Mahmud Abás.
La violencia sistemática y terrible de la ocupación de Cisjordania, donde los israelíes construyen más y más para sus colonos, no cuenta como "incitación a la violencia".
Y los dirigentes occidentales prefieren mirar hacia otra parte y permitir que las cosas vayan de mal en peor.