Opinión
La deuda de Enel y las renovables de Endesa
Por Vicente Clavero
Desde que los italianos se hicieron con su control efectivo hace poco más de un año, Endesa se ha convertido en una pieza más del engranaje global de Enel, la tercera mayor eléctrica europea por capitalización bursátil. Eso explica, al menos en parte, la ambiciosa operación que ambas se traen entre manos y que, si finalmente llega a buen puerto, alumbrará otro gigante mundial de las energías renovables.
La nueva compañía se nutrirá de activos de Endesa y del 50% de los de Eufer (la sociedad que Enel tiene a medias con Gas Natural) hasta totalizar 5.000 megavatios, equivalentes a cinco centrales nucleares de tipo medio de las que operan en España. Sólo Iberdrola Renovables, que es líder indiscutible, Florida Power, Acciona y la portuguesa EDP Renovaives superan a día de hoy esa potencia instalada.
Pero, aparte de reforzar su posición en el segmento emergente del sector energético, la operación va aportar a Enel importantes beneficios desde el punto de vista financiero. Después de proceder al agrupamiento de activos, el propósito es sacar a Bolsa un porcentaje del capital de en torno al 35%, lo que permitiría drenar del mercado del orden de 5.000 millones de euros, a tenor de las valoraciones que los expertos manejan. Aunque, según están ahora las cosas, Enel deberá sopesar con sumo cuidado el momento oportuno para una colocación que sería la más grande desde la oleada de privatizaciones impulsada por el PP a finales de los noventa.
Gracias a ese dinero, Enel tendrá la posibilidad de achicar su estratosférica deuda (50.000 millones en números redondos), que se acrecentó precisamente con motivo de la compra del 92% de Endesa entre 2007 y 2009. Al cancelar una porción de sus compromisos con la banca, la eléctrica italiana optimizará su calificación crediticia y así podrá obtener financiación fresca para otros proyectos (de renovables o no) en mejores condiciones.
Endesa va a desprenderse próximamente también de su red de alta tensión por imposición del Gobierno y de la de gas por voluntad propia, de modo que sobre ella recaerá el grueso de las desinversiones previstas por el grupo Enel, cuyo monto total rondará la nada despreciable suma de 7.000 millones de euros.