Opinión
Día diez

Por Peio H. Riaño
La fiesta se acabó. Con el Capitán América llegó el olor a sudor a todas partes del Planeta. Barra libre de esfuerzo. Si uno se quiere construir a sí mismo sólo hay una fórmula, trabajar duro. Con el sudor de su frente uno puede dejar de ser uno mismo por convertirse en otro. De hecho, hasta puede llegar a olvidar ese viejo sueño de superar la diferencia entre tiempo libre y tiempo de trabajo. Él supo trabajar duro para llegar a lo más alto y dejó su ejemplo: no esperes un milagro si esperas resultados. Soñar es de cobardes. Por primera vez toda la humanidad participará de algo histórico: ya sólo se trabajará y se trabajará. Por primera vez todos hermanados en el trabajo y en el cansancio. Por fin una religión mundial con una misma oración de la fe en el poder del dinero. Aleluya, Ohbama que estás por todas partes.