Opinión
Diario de la sabana (II)
Por Ciencias
Por Luis Arranz
* Biólogo y director del Parque Nacional de Garamba (Congo)
Anoche cenamos todos juntos para probar los manjares que habíamos traído de España en el último viaje y que aquí, en la sabana del Congo, no son precisamente muy comunes (jamón, chorizo, salmón ahumado…). Un león al que no habíamos invitado se quiso unir a la fiesta y mató un waterbuck no muy lejos de la tienda, mientras cenábamos.
Hoy, poco a poco, me voy poniendo al día de lo que ha pasado este mes por aquí. Lo primero es que no ha parado de llover, lo que ha retrasado la mayor parte de las actividades. Además, no podemos volar todos los días y eso dificulta la vigilancia del Parque. Los furtivos lo saben y por eso aprovechan la época de lluvias para entrar en el territorio.
Hablo con Paul, el instructor que hemos traído de Kenia para formar a nuestros guardas. En Garamba tenemos 160 guardas, y me cuenta que el pasado 9 de agosto una patrulla de guardas se encontró con un grupo de furtivos, al parecer, sudaneses.
Hubo un tiroteo, con el resultado de que uno de los furtivos murió, mientras que otros dos quedaron heridos. Esta vez los guardas han salido bien parados, lo cual, por desgracia, no ocurre siempre que se repiten este tipo de incidentes.
El muerto no tendría más de 20 años y vuelvo a no entender nada y a plantearme demasiadas cosas.
Quiero imaginar que si la gente que sigue comprando marfil con la excusa habitual de que: “Total, el elefante ya estaba muerto” supiera a lo que están contribuyendo, se lo pensaría un poco más.