Opinión
El don innombrable
Por Ciencias
LAS 30 Y UNA NOCHES // CARLO FRABETTI
* Escritor y matemático
Tras liberar al consabido genio encerrado en la consabida botella, el pescador dijo:
–Tengo derecho a que me concedas un deseo.
–Cierto –admitió el genio–. Pídeme lo que quieras.
–¿Y si te pido algo que no puedes concederme?
–Soy un genio. Puedo concederte cualquier cosa que me pidas.
–¿Pero qué pasaría en el caso de que no pudieras?
–Si no pudiera, me convertiría en tu esclavo.
–¿Y si te pido una cosa inexistente?
–Todo lo que se nombra existe, y puesto que para pedirme algo tienes que nombrarlo, no puedes pedirme una cosa inexistente.
–Pues quiero que me des algo innombrable. Y como no podrás hacerlo, pues todo lo que existe se puede nombrar, serás mi esclavo.
–Te equivocas –replicó el genio–, y le concedió el precioso don del silencio. Y el pescador no pudo nombrarlo, porque se había quedado mudo.