Opinión
Un fallo a deshoras
Por Javier Vizcaíno
-Actualizado a
En ABC, un calco. “El TC purga el Estatut”, celebraba el vetusto diario en primera y, como su vecino de kiosko e ideas, en el editorial sacaba a hombros al artífice de la heroica gesta: “Mariano Rajoy ha hecho lo que tenía que hacer: defender, y con éxito, el interés nacional”. ¡Torero!
Tras las palmas, los pitos
El jarro de agua fría llegaba en El Mundo, con un titular a prueba de miopes que denunciaba: “Casas salva el Estatut mediante un último apaño”. Sin disimular el cabreo, la papela pedrojotiana se largaba dos editoriales de vellón sobre el asunto. “Una gran chapuza jurídica que debilita a España”, protestaba en el primero de ellos.
Esa es la versión con sacarina. Al editorialista de Libertad Digital le gustan los sabores más recios. Vean: “Parece evidente que el nacionalismo catalán ha obtenido una victoria histórica. La práctica totalidad del Estatuto de Zapatero se salva tal cual fue concebido por la Generalidad”. A mala leche, naturalmente, lo de Generalidad. Y aún es precio de amigo al lado del airado opinador en jefe de Cope, que sacaba a paseo sus demonios favoritos: “Es evidente que [el fallo] da alas al nacionalismo más radical que, asociado a Zapatero, han acabado con el modelo territorial que nos dimos en la Constitución del 78”.
¿Y qué decían las principales cabeceras de la tierra que tendrá que pechar con el descosido que le ha hecho el alto tribunal al texto votado por sus ciudadanos? Con su tiento habitual, La Vanguardia enunciaba: “El TC rebaja el Estatut”. Más contundente, El Periódico de Catalunya reivindicaba: “Volem l'Estatut”. Sin pelos en la rotativa, Avui resumía “El TC fulmina l'Estatut”. Da para un sabroso ejercicio comparativo, ¿verdad?