Opinión
Florentino Pérez y sus adversarios alemanes
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
Los directivos de Hochtief, encabezados por su consejero delegado, HERBERT LÜTKESTRATKÖTTER, se levantaron en armas el pasado mes de septiembre cuando FLORENTINO PÉREZ decidió hacerse con el control de la primera constructora de Alemania.
Apelaron al Gobierno federal, que prefirió mantenerse al margen para no alterar la convivencia entre ANGELA MERKEL y sus socios liberales, reacios por definición a que los poderes públicos se inmiscuyan en las relaciones entre empresas privadas.
Ampliaron capital (dando entrada a un fondo soberano de Qatar sin encomendarse a Dios ni al diablo) para diluir la participación previa de ACS, que pasó del 29,9% al 27,2%, y obligarle a realizar un sobreesfuerzo.
Y, por supuesto, desaconsejaron abiertamente al resto de sus accionistas que acudieran a la opa lanzada por los españoles, so pretexto de que la oferta estaba por debajo del valor real de la compañía y no incluía ninguna prima, lo cual era cierto.
Florentino Pérez, pese a todo, superó, aunque por los pelos, el 30% de Hochtief y de esa manera, conforme a la legislación local, se ganó el derecho a seguir comprando en el mercado a su conveniencia, en pro del objetivo de acumular el 50% del capital y apuntarse los resultados del gigante alemán en sus cuentas.
Unas cuentas en las que todavía no se ha rellenado el vacío que dejó la venta de Unión Fenosa a Gas Natural en julio de 2008, fundamentalmente por la negativa de Iberdrola a permitir que ACS, aun siendo su socio principal (20%), tenga influencia en la gestión, requisito imprescindible para consolidar por puesta en equivalencia.
La justificación de IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN y su equipo para esa negativa es que Iberdrola y ACS compiten en negocios como la energía renovable y la ingeniería, cosa que deberán dilucidar los tribunales, que en primera instancia han dado la razón a la eléctrica.
Después de complicarle la vida inútilmente durante unos meses, el consejero delegado de Hochtief pretende ahora que ACS eche pelillos a la mar y le mantenga en el cargo, algo que resultaría tan paradójico como si, en el hipotético caso de que se saliera con la suya en Iberdrola, Florentino Pérez dejase a Ignacio Sánchez Galán de presidente.