Opinión
Frágil compromiso
Por Eugenio García Gascón
El rebrote de violencia de las últimas horas entre la Yihad Islámica e Israel puede haber llegado a su fin debido a los oficios de Egipto. Así lo confirmaron explícitamente un portavoz de la Yihad Islámica en el exilio y tácitamente representantes israelíes.
Además, un portavoz de Hamas lo ratificó, aunque añadió un dato valioso para entender los nuevos parámetros en vigor: los mediadores egipcios no han conversado con Hamas sobre el asunto, como fue habitual en los casos similares antes del golpe de estado del general Al Sisi en julio pasado.
Es decir, Egipto solamente ha estado en contacto con Israel y con la Yihad Islámica, mientras que Hamas ha sido relegada.
El golpe de julio en El Cairo ha aislado el llamado "islamismo político", tanto dentro de Egipto, con los Hermanos Musulmanes como "organización terrorista", como en la franja de Gaza, donde Hamas ha corrido la misma suerte.
A la posición de Egipto se ha sumado estos días pasados Arabia Saudí, que también ha decretado que los Hermanos Musulmanes son una "organización terrorista".
El compromiso de alto el fuego sobre Gaza, si se consolida, no cambia las reglas del juego entre Israel y las organizaciones palestinas armadas, simplemente corrobora el acuerdo al que las dos partes (en aquel caso también Hamas) llegaron poco después de la última invasión israelí de hace un par de años.
Esto significa que el bloqueo de Gaza sigue vigente. Es cierto que algunos países de la UE lo critican de vez en cuando con la boca pequeña, pero también es cierto esos mismos países no hacen absolutamente nada para acabar con el castigo colectivo que sufren diariamente 1,7 millones de civiles, en gran parte niños.
El terrible bloqueo se ha agravado tras el golpe de estado en Egipto. Los egipcios han destruido más de un millar de túneles que conectaban Gaza con Egipto y por donde entraban regularmente todo tipo de bienes y alimentos, además de armas.