Opinión

La funesta manía

Obama, el tan esperado y deseado presidente renovador, parece estar calcando la política exterior de su predecesor; sólo que ahora las armas de destrucción masiva sí existen y están en manos del ‘débil’ Gobierno paquistaní. Que 4.000 insurgentes con armas ligeras controlen una zona montañosa y remota de Pakistán no significa que, de un día para otro, puedan llegar a Islamabad (¡100 km en línea recta!) a paso ligero, toreándose por el camino al Ejército paquistaní al completo y tomar su arsenal nuclear. Todo esto huele a guerra e invasión, ya lo dijo claro en su campaña: ‘Yes we can’.

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