Opinión
La gran evasión
Por Jordi Calvo Rufanges
-Actualizado a
Zapatero recorta, Cospedal recorta, Monago recorta, Mas recorta,...Rajoy se muere por recortar. Todos los gobernantes nos dicen que no hay alternativa, hay que reducir los gastos, sean los que sean (aunque en esta larga pre-campaña que nos queda hasta el 20-N, ya hay quien empieza a mentir afirmando que de aquí y allá no recortará...y sino, para cazar la mentira, tiempo al tiempo). Hay algún candidato que propone (osado él) subir los impuestos, incluso se atreve a decir que a los más ricos. No está mal. Puede ser un buen comienzo. Pero nadie se atreve a decir que aquí tienen que pagar ahora mismo las grandes fortunas y las grandes empresas los 42.771 millones de euros que han evadido solo en 2010, según datos de la GESTHA (organismo de los cargos técnicos e inspectores de Hacienda) citados por David Fernández en La Directa. La pequeña y mediana empresa habría defraudado 16.261 millones de euros, las personas particulares 1.543, a los que si le sumamos los 30.000 relacionados con el fraude laboral, llegamos a contabilizar 90.000 millones de euros evadidos anualmente en el Estado español. En todo esto, los sucesivos gobiernos españoles no parecen priorizar la lucha contra el fraude fiscal (que representa un 23% del PIB español, cuando en Europa ronda el 10%). De hecho, España es el país de la OCDE que dedica menos recursos a la investigación del fraude fiscal. La lucha contra la evasión de impuestos de quienes más lo hacen no solo es un acto de justicia, sino que sería una excelente inversión con grandes retornos a las arcas públicas. Recuperar un buen pellizco de quienes se burlan de nuestras normas de convivencia, que además son quienes más tienen, evitaría cualquier tentación de recortar en educación y sanidad. Aunque esto puede que sea parte de otra estrategia, la de regalar al mercado un sector capaz de generar suculentos beneficios a codiciosos empresarios que ahora ven como una parte del pastel no es para ellos.