Opinión

No hay quien pueda

Por Rafael Reig

-Actualizado a

A la izquierda abertzale se le ha ilegalizado aplicando la Ley de Partidos Políticos. ¿La política debe tener en cuenta la realidad? Supongo que sí. ¿Puede una ley negar la evidencia? Supongo que no, pero eso es lo que ha hecho la ley que ha expulsado de la democracia a D3M. Más allá de evitar el concurso de candidatos próximos a ETA, la ilegalización de esta candidatura ha supuesto un dramático falseamiento de la realidad política vasca. La ilegalización de D3M niega el hecho de que en Euskadi existe una mayoría sociológica soberanista. En una democracia cabe casi todo menos, entre otras pocas cosas, usurpar a un pueblo su identidad, condición o voluntad política. Podrá resultarnos odioso que alguien no condene los crímenes de ETA, pero aún es peor negarle su inviolable derecho a participar en actos democráticos. Un Gobierno antinacionalista no parece la solución más indicada para un pueblo. Máxime cuando si puede llegar a gobernar es por dejar fuera de la ley a un grupo soberanista.

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